Trazo, la «otra Galicia» a la sombra de Compostela

En una Galicia de Ribeiras Sacras, ciudades Patrimonio de la Humanidad, rías baixas y altas, costas mortales, playas catedralicias y sendas de peregrinación milenarias, parece complicado atraer la atención de los visitantes hacia esos lugares que se encuentran en un segundo plano, a la sombra de las grandes atracciones turísticas de la comunidad.

También parece complicado vista la tendencia que está tomando el turismo de los últimos tiempos, más centrado en construir (y visitar) bancos y columpios que en resaltar los auténticos valores de cada destino.

Que ver en Trazo, iglesia parroquial de San Cristovo de Xavestre
Iglesia parroquial de San Cristovo de Xavestre, uno de los lugares más destacados que ver en Trazo

Este artículo que tienes delante de las córneas va precisamente de eso, de mostrar uno de esos lugares, un territorio con nombre de pincelada y geografía tan suave como un paisaje contorneado a pastel: el concello de Trazo.

Salvo que hayas nacido en el propio Trazo, este nombre te resultará desconocido, algo que es curioso, contando conque se encuentra pegado (a escasos 15 minutos) de la ciudad que atrae a más de un millón de visitantes cada año: Santiago de Compostela.

Y es que Trazo es la puerta norte de la ciudad santa, una puerta que no muchos se animan a cruzar, en gran parte debido al desconocimiento que hay sobre su territorio.

En las siguientes líneas voy a tratar de solventar parte de ese problema, contando en letras e imágenes qué se esconde al otro lado de la mirilla de esa frontera norte de Compostela.

Molino Trazo abejas
Molino con alacenas, uno de los pocos que existen en Galicia

Como guía de ruta, seguiremos (de forma no muy lineal) los puntos marcados en el siguiente mapa:

Trazo, la Galicia tranquila a la sombra de Santiago

Trazo es agro. Es tierra, estiércol, tractores, mugidos de vaca y campos de cultivo. Es pasto verde como la bandera que representa al concello.

Y también es suavidad, suelo fértil y ondulante, una manta arrugada de colinas que se extienden de sur a norte desde su gran accidente geográfico: la cremallera fluvial del río Tambre.

que ver en Trazo
Paisajes de Trazo

Este río, el Tambre, es el que separa Trazo de su ilustre vecina compostelana. Unas veces lo hace tranquilo y serpenteante, lamiendo sembrados y robledales (como el de la carballeira y playa fluvial de Chaián); otras, convertido en profunda garganta encañonada, creando, si se me permite la exageración, el Gran Cañón del Colorado de los tracenses.

Chaián Trazo
El río Tambre a su paso por la carballeira de Chaián

Esta zona encañonada es, quizá, la zona idónea para aquellos sujetos de mentes vertiginosas que buscan emociones geográficas. El punto de inicio de este encañonamiento es el histórico Puente Albar, reconstruido en el siglo XVIII y cuyo origen es una incógnita (aunque hay indicios de su existencia ya en la Edad Media).

Ponte Albar Trazo
Ponte Albar

A partir de Puente Albar, el río horada la tierra gallega hacia el oeste alojado entre paredes que van ganando altitud. Es a la altura de la desembocadura encañonada de uno de sus afluentes, el río Chonia, cuando Trazo se despide del Tambre para dejar que otros concellos disfruten de sus aguas.

Este recorrido que he descrito (río Tambre-Chonia) es el protagonista de una de las grandes rutas de senderismo con las que contará el concello, la cual, aparte de permitir disfrutar de los márgenes del Tambre, atravesará dos hitos etnográficos de la región: los batanes del río Chonia, utilizados para enfurtir tejidos; y una de las varias singularidades (atento, porque vendrán más) que atesora el concello de Trazo: un molino de agua con alacenas en su interior, utilizadas para la cría de abejas (no hay muchos así en Galicia).

Molino de agua en Trazo
El molino con alacenas que se oculta en el concello de Trazo
Batanes río Chonia Trazo
Batanes del río Chonia

Esta ruta se prevé que estará lista para verano de 2021 y se extenderá desde la ya mencionada carballeira y playa fluvial de Chaián hasta la iglesia parroquial de San Cristovo de Xavestre, uno de los espacios arquitectónicos más destacados (y atractivos) de Trazo. Pero ya hablaré de ella. Ahora, toca volar por el concello.

Vistas panorámicas durante la ruta al borde del cañón del Tambre

De Chaián y el Tambre hacia el norte: el espíritu agro de Trazo

Como existe una regla no escrita (que me acabo de inventar) que dice que cuando se cita por segunda vez un lugar hay que explicarlo antes de que el lector se impaciente demasiado, voy a ponerle remedio a esto de forma inmediata.

La carballeira de Chaián

(sí, si no eres de Trazo, sé que te vino este rostro a la cabeza. Es inevitable 😂)

…es, posiblemente, la zona que más conozcan las personas ajenas a Trazo (al menos, para los que viven en Santiago). Se trata de un área recreativa fluvial ubicada en una frondosa carballeira (para los no gallegos, carballo = roble) donde existen barbacoas, un bar con terraza, zonas de baño y diversas pasarelas de madera que conectan pequeñas islas que forma el Tambre (estas pasarelas son el comienzo de la ruta antes mencionada, por cierto).

Chaián carballeira pasarelas

Superado el río Tambre y siguiendo este recorrido a vuelo de cigüeña hacia el norte del concello de Trazo, aparece ante el viajero la auténtica esencia geográfica de este pequeño ayuntamiento de la comarca de Ordes: un mar de campos de labranza, salpicado por oasis boscosos (pinos por allí, eucaliptos por allá, robles y otras especies autóctonas agrupadas en torno a los numerosos arroyos y ríos que riegan el concello) y pequeñas poblaciones que se reparten por el territorio entre las colinas que se dibujan sobre el plano.

E iglesias. Muchas iglesias. Porque si hay algo a lo que ha estado ligado desde antaño al trabajo del campo es la fe y la religiosidad (y la superstición). Así lo muestran los testimonios de sus habitantes a través de cantigas como esta:

Auga bendita ás miñas leiras

demos e meigas ás carballeiras

co poder de Dios e da Virxe María,

un Padrenuestro e un Ave María.

Se trata de una bendición que se recitaba mientras se salpicaba la tierra sembrada con una rama de laurel empapada de agua bendita, acto que se hacía bien en Sábado Santo, bien a las 12 de la noche el mismo día de la siembra. Esto es lo que reflejan algunos de los testimonios recogidos en 2011 por los alumnos de secundaria del colegio de Trazo que se proclamaron ganadores en la VII edición del premio Antonio Fraguas (de aquel premio surgió el libro A evolución da agricultura e a súa incidencia no patrimonio inmaterial do concello de Trazo).

Esta oración, patrimonio inmaterial de Trazo, se combina con sus numerosas iglesias, capillas y ermitas y nos permite decodificar, cual piedra Rosetta, el mensaje oculto de este territorio, donde los muros de piedra de su arquitectura religiosa (que va desde el románico hasta el neoclásico) son mucho más que simples objetos dignos de visitar.

Ermita Augas Santas Trazo
Ermita de Augas Santas, Trazo

Así encontramos, cerca de Chaián, la ermita románica de Augas Santas, en torno a la cual vive una leyenda, la de su fuente, de la que se dice, brotan aguas milagrosas que curan los males. Según la leyenda, se debe mojar un paño en la fuente, pasarlo por la zona a curar, y dejar secar el paño alrededor del manantial. Una vez que el paño esté completamente seco, nuestros males se curarán.

ermita de Santa Eufemia y San Mateo (o Catedral de la Montaña,
Ermita de Santa Eufemia y San Mateo (o Catedral de la Montaña)

La fuente de Augas Santas no es la única que encierra milagros en el concello de Trazo. Un poco más al norte, cerca de la ermita de Santa Eufemia y San Mateo (o Catedral de la Montaña, después hablaré de ella) se encuentra la denominada «Fuente de la Santa». Esta fuente, construida en 1820 (como se puede observar en el grabado que luce su roca) se encuentra asociada a una piedra llamada «Pedra dos Cadrís» que tiene los atributos de curar el reumatismo y la esterilidad.

Esta capacidad otorgada por Santa Eufemia no es para menos, si consideramos que es la Santa en cuyo honor se realiza una de las romerías más populares del concello. Esta romería tiene como sede la ermita neoclásica de Santa Eufemia y San Mateo de Vilouchada, popularmente conocida como Catedral de la Montaña.

El templo de Santa Eufemia es en un lugar bastante singular (ya van dos singularidades, junto con el molino con alacenas), ya que, como se puede leer en el blog de Turismo de Galicia, la tradición popular ha elevado a la categoría de catedral únicamente a dos iglesias dentro del territorio gallego, San Xulián de Lardeiros, en el municipio de O Pino, y la ermita de Santa Eufemia e San Mateo.

Otra iglesia que brilla por su singularidad (la tercera del artículo) se encuentra cerca de Santa Eufemia y es, sin duda, una de mis favoritas dentro del concello. Se trata de la iglesia de San Mamede de Berreo. Construida en el siglo XVIII, nada en este templo llamaría la atención (más allá de su puerta rojo carmín) si no fuese porque su nave principal se enfadó con su campanario y lo mandó a paseo.

iglesia de San Mamede de Berreo Trazo
Iglesia de San Mamede de Berreo y su campanario exento

Sí, sí, tal cual. A paseo. Concretamente a unos diez metros de distancia. Y es que San Mamede de Berreo tiene la peculiaridad (por no repetir singularidad, que ya cansa) de ser una iglesia con campanario exento, es decir, separado de la nave principal (durante mi viaje por Trazo tuve la oportunidad de subir al campanario, lugar donde, de hecho, me di un señor cabezazo durante mi ascenso. Esto quedó reflejado en mis Instagram Stories, por si queréis reiros un rato…)

Como ya mencioné hace unos párrafos, iglesias no le faltan a Trazo. Dado que esta guía pretende ser informativa y a la vez amena, no me extenderé en la descripción de cada una, sino que citaré la mayoría, parándome un momento en las más destacadas. De esta forma, y continuando desde San Mamede de Berreo, en las inmediaciones nos encontramos con iglesias como la de San Vicenzo de Vilouchada, Santa María de Castelo, San Xoan de Campo (cerca de la sede del ayuntamiento, Viaño Pequeño) o Santa María de Morlán.

Santa María de Chaián Trazo
Santa María de Chaián

Algo más al sur, se encuentra una iglesia que pasamos por alto en nuestro recorrido por fuentes milagrosas. Se trata de la iglesia de Santa María de Chaián, cuya construcción primitiva es de finales del siglo XII, siendo reconstruida en 1676. Esto puede apreciar al observar los cambios de piedra de sus paredes, entra las que destaca la fachada con pilastras dóricas y frontón triangular.

Otra de las iglesias que merecen una parada y unas cuantas fotografías es una que ya mencioné al principio: la iglesia parroquial de San Cristovo de Xavestre, punto final de la ruta que recorre el el Tambre desde Chaián. Esta iglesia barroca se encuentra sobre una plataforma de hierba a la cual se accede a través de una imponente balaustrada de piedra. Ya en la plataforma, el conjunto de iglesia, cruceiro y palomar hacen de este espacio arquitectónico uno de los más bonitos que visitar en Trazo.

iglesia parroquial de San Cristovo de Xavestre Trazo
iglesia parroquial de San Cristovo de Xavestre

Antes de llegar a la otra gran joya de este recorrido eclesiástico hay que mencionar iglesias como la de San Martiño de Monzo, la más antigua del lugar (aunque ardió en 1950), barroca Santa María de Trazo o la románica San Pedro de Benza, en cuyo interior se alza un retablo barroco. Cerca de esta última y de la localidad de Lestrove, al oeste del concello, se encuentra uno de los lugares más desconocidos de la zona, al que durante mi viaje no dudé en llamar el Angkor Wat de Trazo por su espectacular imagen: la presa de Lestrove, un antiguo depósito hídrico, hoy día deteriorado y cubierto de vegetación, en el que el agua se desparrama en forma de cascada (cerca de Lestrove, por cierto, se ubica un castro, aunque no está excavado). El concello tiene planeada la rehabilitación de este espacio para crear una zona de baño.

la presa de Lestrove, Trazo
La presa de Lestrove, el Angkor Wat de Trazo

Llegados a este punto, solo quedaría una iglesia por mencionar, una de las más valiosas de todo el concello por su (de nuevo, y por cuarta vez en este artículo) singularidad. Se trata de la iglesia de Santa María de Restande. Este templo barroco destaca por su aspecto externo, con su fachada con óculo y frontón semicircular pero, sobre todo, por su espadaña rodeada de balcón, algo insólito en Galicia. En su interior se encuentran otros elementos de interés, como su retablo barroco y la presencia del sepulcro de Don Alfonso Alborxa Escudero, que fue el encargado de la construcción en el siglo XV de una torre de defensa en el lugar donde hoy se yergue el pazo de Vilacoba, ubicado a doscientos metros de la iglesia de Santa María.

iglesia de Santa María de Restande Trazo

El pazo de Vilacoba, de propiedad privada, destaca por su fachada barroca del siglo XVII formada por cinco arcos de medio punto sobre los que sobresale una larga balconada de piedra. En su interior (que visitamos con el permiso de su dueño) se pueden ver un precioso (y alargado) hórreo y un palomar, símbolos del antiguo poder económico de la casa donde están ubicados.

Pazo de Vilacoba Trazo

Culminando este vuelo de cigüeña y llegando al límite noroeste del concello encontramos el monte Pedroso, un lugar donde la naturaleza y las leyendas se unen de forma difusa. Esta zona, formada por grandes piedras graníticas, tiene como principal protagonista la llamada Pedra Faladora. Los habitantes de esta zona la llamaron así porque su forma se asemeja a una cara y, al ser un lugar elevado pero con rocas más grandes a su alrededor, se produce un efecto de resonancia que hace rebotar la voz.

Esta es la piedra:

Pedra Faladora Trazo

Y estas son las caras 1) como dicen que es en Trazo, 2) como la veo yo (pero clarísimo, además)

Cerca de la Pedra Faladora se encuentra otro conjunto pétreo singular, la Cova dos Mouros. Ese es el nombre que le dieron los antiguos habitantes de Trazo a una pequeña cueva de entrada estrecha en cuya parte superior se puede observar un grabado cuadrangular de significado incierto con un agujero en el centro.

Visitar Trazo, un plan inesperado

«Inesperado». Esa es la palabra exacta con la que he querido comenzar esta sección. Lo he hecho porque es, quizá, una de las que mejor define una visita a este concello. Esto es así porque el visitante no se espera un lugar que, pese a no tener grandes señales luminosas turísticas (como sucede en otros concellos gallegos), ofrece lugares y actividades a las que merece la pena dedicarles unas cuantas horas de recorrido.

A priori, podría pensarse que Trazo es un buen plan para pasar el día. Y razón no le falta a este planteamiento si se visita desde Santiago u otras zonas cercanas. Sin embargo, más allá del tiempo que puede llevar visitar las iglesias, recorrer sus senderos, descubrir sus singularidades o vivir sus fiestas, Trazo es la OPORTUNIDAD de realizar un tipo de turismo que, por desgracia, escasea últimamente.

Para explicar esto, vuelvo a emplear una expresión que he utilizado, «señal luminosa», aunque esta vez puesta en boca de otra persona:

«El arte y el turismo se semejan en la necesidad de la existencia de esa señal luminosa, lo que atrae al lector hacia la obra»

Esta frase es del escritor, viajero y crítico cultural Jorge Carrión. En ella habla de la «señal luminosa» como un estímulo incitador para el espectador con el objetivo de que este acuda a un lugar o se sienta atraído por una obra de arte (por ejemplo, un libro).

Sepulcro de Don Alfonso Alborxa Escudero, en la iglesia de Santa María de Restande

Este uso de la señal luminosa es al que he recurrido yo mismo en este artículo al describir su suavidad, su calma, su «Gran Cañón» del Tambre o de resaltar sus «singularidades», esos elementos que lo hacen diferente. Sin embargo, y como adelanté al principio de este texto, el turismo, especialmente en Galicia, se está dirigiendo hacia la creación de «señales luminosas» que son más focos para atraer polillas y achicharrarlas.

Campos de Trazo

Algunos de esos elementos son los famosos bancos y columpios panorámicos, por poner un par de ejemplos. Recientemente, tras la colocación de un columpio en un monte de la población de Vila Nova de Cerveira, en Portugal, se formó un atasco monumental que copó las noticias locales.

Un atasco de gente que nunca antes se había planteado que, cuando no había columpio, también se podían hacer buenas fotos desde aquel monte.

A Vila Nova no le hacía falta poner un columpio para que ese monte tuviese una buena fotografía. Y, sin embargo, lo hizo, provocando lo que provocó. ¿Es este el turismo que se quiere conseguir?.

Trazo no tiene bancos ni columpios de este tipo. No sé si los tendrá alguna vez. Pero, desde luego, su concepto de turismo va en una dirección muy distinta, el de usar las señales luminosas con las que ya cuenta, las que hablan del lugar, de su gente, de sus tradiciones, de su paisaje. No elementos artificiales que hacen que los turistas acudan en masa, se hagan una foto y salgan corriendo a por el siguiente foco luminoso.

Aldea Tarrío, cerca de los batanes del rio Chonia

Este artículo va dirigido a aquellos que buscan ese tipo de turismo con conciencia. Y para ellos van las siguientes recomendaciones sobre lugares donde pernoctar y donde comer en Trazo. Porque no todo va a ser caminar y conducir.

Dónde dormir y comer en Trazo

Trazo cuenta, en el momento de la publicación de este artículo, con cinco posibilidades de pernocta, todos ellos alojamientos rurales. Estos son:

(Los enlaces dirigen a sus respectivas webs, para informarse más sobre ellas).

En cuanto a los lugares para comer, Trazo cuenta con varios lugares:

  • Casa Rosinda
  • Mesón O Mestre
  • Pizzería J. Noya
  • Parrillada Campo
Casa Rosinda Trazo
Casa Rosinda

Yo conozco personalmente Casa Rosinda y Mesón O Mestre, donde pude disfrutar de sendas comidas espectaculares (como se espera en Galicia).

Respecto a las actividades por el concello, la página de facebook del ayuntamiento publica de forma regular diferentes actividades propuestas tanto para vecinos como para visitantes.

Trazo es agro. Es iglesias. Es río Tambre y sus afluentes. Es el prototipo de lugar con el que cualquier urbanita (yo me incluyo, aunque vivo en un pueblo gallego desde hace más de dos años, mi origen madrileño me acompañará toda la vida) soñaría a la hora de imaginar un lugar donde desconectar, disfrutar del paisaje y dialogar con el sol y el viento.

Río Chonia Trazo
Río Chonia, afluente del Tambre

Y, por fortuna, se encuentra a 15 minutos de una de las ciudades más visitadas de España.

¿Te atreves a visitarla?

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Dani Keral

Fotovideógrafo por vicio, colaborador en revistas Condé Nast Traveler, Yorokobu, Salvaje y Viaje con Escalas, guionista y locutor en el programa El Vuelo Sonoro de Radio Viajera. Culo inquieto.

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