Qué NO ver en Santiago de Compostela en 1 día (y desaprovechar la ciudad)

Qué no ver en Santiago de Compostela en un día (por un habitante de Santiago)

En Santiago de Compostela sucede la siguiente secuencia:

  1. La gente llega (por aire, por tren, por carretera, por senderos llenos de conchas y flechas)
  2. Se aloja (esto puede variar de orden dependiendo de si se es peregrino o no)
  3. Va al la plaza del Obradoiro y saluda a Santiago y su catedral.
  4. Rodea la catedral por las plazas de Fonseca (a veces echando un vistazo al Pazo), Platerías (preciosa ella) y la de la Quintana (primero, la de Mortos; después, la de Vivos). Si es año Xacobeo, aprovecha y entra por la Puerta Santa.
  5. Callejea un poco por el casco antiguo, pasa por la Plaza de Cervantes y llega hasta el Mercado de Abastos, donde compra algún souvenir.
  6. Se compra un helado de Bico Dexeado en la rúa do Vilar y lo va relamiendo mientras se interna por el Parque de la Alameda para hacer la foto de rigor desde el mirador de la catedral (obviando elementos como la estatua de Isaac Díaz Pardo y su ramo de flores).
  7. Come unas zamburiñas o calamares o pulpo o ternera gallega o todo a la vez en algún restaurante de la rúa do Franco o aledañas.
  8. Pasa la noche.
  9. Desayuna y continúa su camino, bien de vuelta a casa, bien hacia Fisterra, bien hacia Rías Baixas, hacia Costa da Morte o hacia cualquier otra zona de Galicia.

A lo sumo, si existe algo de interés por los museos, puede que se acerque tímidamente a algunos de los más céntricos (el de la Catedral, el de las Peregrinaciones..), o puede que incluso se atreva a internarse en el Centro Galego de Arte Contemporáneo o al Museo do Pogo Galego si llegó a ver una foto de su espectacular triple escalera helicoidal.

Qué ver en Santiago de Compostela en un día
Triple escalera helicoidal del Museo do Pobo Galego

Todo esto constituye lo que se podría titular como (continúa más abajo del índice de contenidos):

«Qué no ver en Santiago de Compostela en un día para desaprovechar la ciudad»

Y es una pena.

Porque acercarse a una de las ciudades Patrimonio de la Humanidad (y una de las más bonitas) de España para recorrerla en un día es como ir al cine y salirse a los diez minutos aunque la película te esté encantando.

Y esto lo digo como madrileño que vive en Galicia desde hace unos pocos años.

Así que mi objetivo en este artículo es hacer recapacitar a los visitantes sobre todo lo que hay que ver en Santiago de Compostela y el tiempo que deben dedicarle si no quieren desaprovechar la visita.

Para ello he querido hacer que este artículo sea una

antilista con todo lo que no hay que ver en Santiago

si se quiere desaprovechar la ciudad.

Este texto va a detonar la estructura que siguen muchos artículos turísticos: las listas

(X cosas + adjetivo rimbombante + que ver en ________ + en un día)

Este tipo de escritos, bastante representativos de la cultura-snack de hoy día (donde se prima lo rápido, no muy riguroso y algo escaso de calidad) tienen como objetivo mostrar de un plumazo todo lo que hacer en un lugar en el menor tiempo posible (usando fotos de stock en bastantes casos, lo que se traduce en que esas personas quizá NO han visitado el lugar) y mostrando solo algunos puntos, generalmente los más trillados y comunes, dejando otros muchos de lado.

Estos artículos buscan, más que nada, hipnotizar a Google para que este los posicione en los más alto de la primera página de búsqueda (que es algo que buscamos todos los que creamos contenido, sea del tipo que sea… pero claro, hay formas y formas). Al final, lo que se consigue es perpetuar la idea de que en un lugar solo hay los X sitios imprescindibles que hay que ver (repetidos una y otra vez) sin que la gente tenga la oportunidad de:

  • Elegir, de entre diversas opciones, lo que a ellos les pueda atraer más
  • Dejarse llevar para conocer el lugar sin estructuras rígidas (ojo, y aquí incluiría este mismo artículo y el resto de guías escritas en mi blog: pasa de ellos y recorre las ciudades a tu aire).
Qué ver en Santiago de Compostela en un día
Lugares misteriosamente vacíos de turistas en Santiago de Compostela

Bien, pues este «que no ver en Santiago de Compostela en un día» va a ser una antilista pero con forma de lista (aunque sin serlo, en realidad). Paradójico y lioso, lo sé. Pero vais a enterderlo conforme vayáis leyendo.

Para ello voy a basarme en el siguiente

mapa de lo que no ver en Santiago en un día

el cual he creado estructurando las zonas mediante un código de colores:

  • Naranja: el conjunto de la zona del Parque de Bonaval
  • Verde, el área del parque de Belvís y barrio de San Pedro
  • Morado, espacios arquitectónicos singulares (iglesias, museos…).
  • Azul, los dos paseos fluviales de Santiago
  • Rojo, miradores singulares
  • Marrón, arte urbano.

En él he marcado los lugares que la gente suele dejar de lado al visitar Santiago. De algunos de ellos no he puesto foto para evitar otro de los problemas de la cultura-snack de hoy día: querer ver todo con antelación.

El objetivo de esta guía es contar, revelar, pero sin agotar la sorpresa. Porque esa sensación de descubrir un lugar por primera vez en directo, sin saber visto nada previamente y saliéndose de las sendas habituales, es una de las cosas más fascinantes de viajar.

Por cierto: en este artículo he dejado fuera adrede algunos lugares muy conocidos y otros desconocidos que sí conozco, por tres razones:

  1. Los primeros, porque no hace falta hablar de ellos, ya aparecen en las múltiples listas-snack de las que he hablado (que, inevitablemente, la gente seguirá visitando) y son los que se pueden conocer con solo seguir las riadas de turistas.
  2. Los segundos, porque mis amigos de Santiago me «matarían» por revelar lugares que aún siguen poco masificados.
  3. Porque hay lugares que es mejor descubrir «in situ», callejeando a tu aire, sin seguir un planning (y la riada de turistas).

Así pues, comencemos esta antilista de todo lo

que no ver en Santiago de Compostela en un día

con uno de mis lugares preferidos, la

zona del Parque de San Domingos de Bonaval.

Antes de nada, conviene aclarar que el Parque de San Domingos de Bonaval no es un lugar totalmente desconocido para los visitantes. Sin embargo, comparado con la masa de gente que hay en el Obradoiro o en la Quintana, se podría decir que es un lugar prácticamente desierto. Lo cual sorprende por todo lo que se encuentra en él.

Santiago de Compostela en un día
Y de pronto… Bonaval

Se trata de un parque urbano diseñado sobre la antigua finca y cementerio de un convento dominico hoy ocupado por el Museo do Pobo Galego. Sus artífices fueron la arquitecta gallega Isabel Aguirre y el portugués Álvaro Siza.

Mediante un trazado sinuoso, el Parque recorre las laderas a través de un sendero único con varias ramificaciones que recorre las tres antiguas zonas de la finca monacal: la huerta, el robledal y el cementerio. Este último, ya vacío, es el más elevado e impactante de los tres, y permite disfrutar de unas vistas panorámicas de los tejados de la ciudad.

El paseo se puede hacer de varias formas:

  • Desde uno de sus puntos más elevados (marcado en el mapa como «túnel de Bonaval»), el cual supone una sorpresa pues es un teletransporte en el espacio desde la urbe a un bosque de robles
  • En la parte inferior, a través del desfiladero arquitectónico formado por el contemporáneo CGAC y el barroco Museo do Pobo Galego.
  • Desde un punto intermedio, a través del antiguo acceso principal al cementerio de Bonaval desde la rúa de Bonaval.

Lo que se esconde en el paseo de, mínimo, media hora por el parque (que recomiendo hacer por todos sus recovecos) es algo que prefiero dejar para la sorpresa, pero sí me voy a permitir algún spoiler, como los restos arquitectónicos del antiguo convento o la «Porta da música» de Eduardo Chillida, una escultura en forma de puerta entre cuyos márgenes se encuadran las torres de la catedral.

En la zona del parque de Bonaval, como torreones magníficos que custodian la entrada a sus dominios, se encuentran dos museos, para mí, imprescindibles: el Museo do Pobo Galego, un museo etnográfico centrado en la cultura gallega, con maravillas arquitectónicas como la ya mencionada tripe escalera helicoidal; y el Centro Galego de Arte Contemporáneo, una obra de arte diseñada por Álvaro Siza que Pedro Torrijos describió de forma alucinante en uno de sus hilos…

Si la lectura del hilo de Torrijos no os ha dejado exhaustos (y maravillados), os invito a continuar hacia el siguiente punto de esta antilista con todo lo que no ver en Santiago de Compostela en un día, la zona del

parque de Belvís y el barrio de San Pedro.

El parque de la vaguada de Belvís es otro de los lugares «conocidos pero no muy transitados» por los visitantes. Se trata de una especie de foso natural de la ciudad medieval,un espacio alargado constituido por prados por los que corre un pequeño arroyo.

Aparte de uno de los parking publicos más aconsejables para el visitante (#ConsejoDeHabitante), en el parque de Belvís se encuentran puntos tan interesantes como sus laberintos de camelios (que habrá que visitar en época invernal para verlos en todo su esplendor), diversas esculturas creadas por alumnos de la Escola de Arte e Superior de Deseño Mestre Mateo de Santiago de Compostela (una de ellas se encuentra en el centro de uno de los laberintos), una zona de huertas urbanas o -atención, frikis- el campo donde entrena el equipo de quidditch (sí, quidditch, el de Harry Potter) de Santiago de Compostela, el Lumos Compostela.

Parque de Belvís Santiago de Compostela

Junto al parque de Belvís, en su parte sur, discurre, cuesta abajo hacia el río Sar, la rúa do Sar, una calle bastante poco frecuentada por los visitantes y que, particularmente, me fascina por el precioso conjunto que forman sus fachadas.

En cuanto al barrio de San Pedro, pese a formar parte del casco viejo de Santiago, es uno de los menos transitados. Aparte de su arquitectura tradicional y las vistas de la catedral, en el barrio de San Pedro se encuentran lugares como el convento de Belvís o el Seminario Menor (que funciona como albergue de peregrinos).

Como detalle extra, tengo que mencionar que en la zona de San Pedro y el parque de Belvís se encuentran algunos de los restaurante de más alto nivel de la ciudad, como el maravilloso A Maceta, en la rúa de San Pedro (vía de entrada a Santiago del Camino de Santiago Francés); A Viaxe, en la plaza do Matadoiro; O Sendeiro, en rúa do Sar; o una de las joyas de la corona culinarias de Santiago, el Estrella Michelín A Tafona de Lucía Freitas.

Restaurante Santiago de Compostela A Maceta
«Albahaca y cítricos», posiblemente, el mejor postre del planeta (de A Maceta)

El siguiente movimiento geográfico de esta guía con lo que no hay que ver en Santiago de Compostela en un día si se quiere desaprovechar la ciudad va a ser en dirección hacia esos dos iconos morados que se ven en el mapa (por debajo de los iconos verdes de Belvís): los espacios arquitectónicos singulares de la

colegiata de Santa María a Real do Sar y la Cidade da Cultura de Galicia.

La colegiata de Santa María do Sar fue construida en el siglo XII a las orillas del río Sar (esto, inevitablemente, me evoca a Rosalía).

Colegiata del Sar Santiago

La colegiata es, junto con la catedral, el edificio religioso de la ciudad que conserva mayor parte de su fábrica románica original (algunos elementos relevantes son la pila bautismal del interior del templo o una de las alas del claustro, el único que posee Santiago en estilo románico).

Lo más llamativo de este templo son los enormes arbotantes exteriores, construidos en los siglos XVII y XVIII para evitar el derrumbe de los muros. Esto tiene su consonancia al entrar al templo, donde se puede observar cómo los muros y columnas están bastante inclinados (esto obligó a rehacer la bóveda de cañón en el siglo XVI). Esta inclinación se debe, posiblemente, a la inestabilidad del terreno sobre el que se asienta (inundado con bastante frecuencia por el Sar) y por la altura propia de las naves del templo.

La Cidade da Cultura es uno de los grandes iconos contemporáneos de Santiago. Aunque no exento de polémica (sobre la cual no voy a entrar, no es el objetivo de este artículo), este edificio, diseñado por el prestigioso arquitecto Peter Eisenman, es el encargado de alojar el archivo de Galicia (con su maravillosa biblioteca) y el mayor centro expositivo de Santiago, el Museo Centro Gaiás.

Qué ver en Santiago de Compostela en un día

Las formas arquitectónicas de la Cidade da Cultura, que no dejan indiferente a nadie son, para mí, uno de los grandes atractivos de Santiago. Contemplar como el suelo se convierte en pared

Cidade da Cultura Santiago

y los edificios en pavimento

Cidade da Cultura Santiago

es una de las experiencias de las que no me canso desde que vivo en Galicia. Aparte, en las cercanías de la Cidade, se encuentran otros puntos de interés como las Torres Hejduk (dos «botellas» gigantes que son tres, en realidad), el Donut del Gaiás, con unas curiosas vistas de la ciudad y la Catedral, o la Senda Mitológica, ideal para visitar con niños.

Qué ver en Santiago de Compostela en un día

Siguiendo la senda morada de arquitecturas singulares de esta antilista con todo lo que no hay que ver en Santiago de Compostela en un día, si nos desplazamos desde la Cidade da Cultura hacia el centro de Santiago, nos encontramos con el visto mil veces pero, a la vez, completamente ignorado

monasterio e iglesia de San Martiño Pinario,

el que es, junto a la Catedral, el más valioso conjunto del barroco gallego.

Sí, así tan contundente como suena (si no, preguntadle a @elbarroquista)

Monasterio de San Martiño Pinario

El monasterio de San Martiño Pinario (que funciona como hospedería) no pasa desapercibido a los ojos del visitante. Ya sea en peregrinación (está en los metros finales antes del Camino Francés) o en paseo turístico alrededor de la Catedral, su inmensa fachada con escalinata y jardines son difíciles de obviar para cualquiera que pase por la Plaza de la Inmaculada, donde se asienta.

Con una superficie que cuadriplica a la de la catedral, este monasterio es uno de los grandes olvidados por la mayoría de visitantes que, a lo sumo, se contentan con hacer una foto de su fachada principal o, si se atreven a pasear un poco, la de la iglesia (que me parece una auténtica pasada), en la plaza de San Martiño.

Iglesia de San Martiño Pinario Barroco Galicia

Los espacios visitables de este conjunto son la iglesia y el museo asociado a la misma (por cierto, el precio para entrar a la iglesia de San Martiño Pinario es de 4 euros, 3 si es reducida -incluye peregrinos- y 6 con visita guiada).

En Santiago hay otros edificios religiosos que podrían estar presentes en esta sección morada de arquitecturas singulares (como San Paio de Antealtares, o Santa María Salomé, con sus ángeles con gafas) pero prefiero dejar lugares en la incógnita y fomentar el «aventurarse» por la ciudad en lugar de ir haciendo «checks» en una lista prefijada.

Un edificio no religioso que sí quiero incluir es el también muy céntrico y poco visitado

Museo-Fundación Eugenio Granell.

Este museo es un auténtico paraíso para los amantes del arte surrealista. Ubicado en el Pazo de Bendaña, en la plaza do Toural, alberga una amplia colección de obras del artista Eugenio Granell, parte de su colección surrealista y étnica y obras donadas por el surrealista inglés Philip West. También aloja exposiciones temporales (se han expuesto obras de Man Ray o Max Ernst, entre otros muchos).

Como ejemplo de arquitectura singular que no ver en Santiago, también me gustaría incluir los

edificios Vela

del arquitecto ourensano César Coll.

Edificios Vela Santiago de Compostela

Estos se encuentran en la que es, quizá, la zona menos turística de todas las que hablo en esta antilista: en la Avenida de Barcelona, una de las vías de entrada a la ciudad.

La intención del arquitecto con este conjunto de seis edificios de viviendas fue dignificar el acceso a las ciudades, que se han convertido, según sus palabras en «una sucesión absurda de concesionarios de coches».

Cambiando de tercio, el siguiente apartado del que voy a hablar es sobre dos zonas de Santiago que, desde ya, soy consciente que casi ningún visitante tocará. Pero bueno, de eso va esta antilista. Me estoy refiriendo a

los paseos fluviales del Sarela y el Sar.

Santiago de Compostela está construido en el vértice de dos ríos, el Sarela y el Sar. Ambos cuentan con sendos paseos fluviales, los cuales son más que conocidos por los habitantes de Santiago.

Aunque hay partes de ambos paseos que son compartidos con alguna de las rutas del Camino de Santiago, pocos visitantes les dedican tiempo durante su visita, algo que es una lástima, ya que permite conocer rincones tan especiales como el banquete de Conxo o la ya mencionada colegiata del Sar (en paseo del Sar) o el conjunto de fábricas, molinos, lavaderos o huertas que atraviesa el paseo fluvial del Sarela, el más humanizado de los dos (de hecho fue uno de los motores económicos de la ciudad en siglos pasados).

Paseo fluvial del Sarela Santiago

Puestos a hablar de lugares que no muchos visitantes de Santiago llegan a tocar, es justo citar el que es, posiblemente, el mejor mirador de la ciudad, el

mirador del monte Pedroso.

El mirador del monte Pedroso se encuentra a 461 metros de altura, en la margen derecha del río Sarela y es, para mí, uno de los IMPEPINABLES que no ver en Santiago de Compostela en un día. Acceder a él caminando desde la ciudad no es difícil, aunque sí algo trabajoso. Desde la plaza del Obradoiro se puede llegar a a la cima en un paseo de unos 60 minutos (también se puede acceder en coche, por cierto).

Este mirador no es de los más conocidos para muchos visitantes, algo que es una lástima, porque es de esos puntos que ver en Santiago que recomendaría a cualquiera, porque permite una panorámica genial de tres grandes hitos de la zona: la catedral, la Cidade da Cultura y el Pico Sacro, algo más alejado hacia el este. (Por cierto, en este artículo hablo de forma extensa de los mejores miradores de Santiago).

Qué ver en Santiago de Compostela en un día mirador
Catedral, Cidade da Cultura y Pico Sacro

Si hablamos de miradores, no puedo dejar de citar uno, que no es, en realidad, un mirador, pero que tiene una de las vistas más chulas desde Santiago. Se trata de la vista de la Cidade da Cultura desde la rúa do Patio de Madres, un poquito más arriba de la rúa do Sar.

Miradores Santiago de Compostela

Para terminar esta antilista, quiero dejarle un hueco a uno de los representantes del arte urbano que hay en Santiago (no hay muchísimo, pero hay cosas bastante chulas). Se trata de

«Soledad, a Poppins do Sar«,

un mural ubicado en la nada turística calle de Romero Donallo. Se trata de una obra de Yoseba MP y pertenece a su serie «Fenómenas do rural», las superabuelas gallegas que el artista de Cambre está repartiendo por toda la geografía galaica.

Qué ver en Santiago de Compostela en un día

Yoseba supo de Soledad a través de su nieta, la escritora María Von Touceda. Tras conocer sus heroicidades (que Touceda cuenta aquí), el artista la plasmó así, cual Mary Poppins sobrevolando los tejados de Compostela, con la catedral de fondo y el cielo como trampantojo.

Es posible que, si has llegado leyendo hasta aquí, te resulte extraño que no haya mencionado los monumentos más típicos de Santiago. Pero es que esos son los que, seguro, van a visitar la mayoría de los visitantes solo con seguir a la muchedumbre por las calles. Esos lugares ya son archiconocidos y sobrerrepresentados en las múltiples listas de «X cosas imprescindibles que ver en Santiago de Compostela en un día»

(eso cuando se respeta la sintaxis, claro).

Esta antilista es eso, una antilista, un texto corrido sin jerarquías entre lugares ni imposición de itinerarios. Para que, de una vez por todas, la gente se de cuenta de que casi todas las listas que dicen lo que hay que ver en Santiago en un día conducen, irremisiblemente, a la idea de que un día es suficiente para ver la ciudad y, por consiguiente, a desaprovecharla por completo.

(Casi todas las listas, ojo, que no los artículos de «Qué ver en Santiago», como este de mi pareja, la gallega Eva, de Una idea, un viaje, que cuenta todo de forma exhaustiva).

Por cierto, si buscas alojamiento en Santiago…

… en este enlace puedes ver todo lo que existe en la web de Booking. Voy a ser claro y franco: se trata de un enlace de afiliado, es decir, que me llevo una comisión, pero sin que aumente el precio para el que compra. Yo solo me llevo una parte de la comisión que se llevaría Booking (es decir, que Booking se llevaría menos).

Es una de las formas a través de las que me gano la vida como fotógrafo y creador de contenido (algo que hago a través de este blog y la en diferentes medios, como la revista Condé Nast Traveler).

Más artículos de Galicia

Si te ha gustado esta antilista con todo lo que no ver en Santiago de Compostela en un día y quieres saber más sobre Galicia, mira alguno de estos artículos:

Viaje creativo por Santiago de Compostela: qué hacer

Mejores miradores de Santiago de Compostela

Qué visitar en Galicia: guía por provincias

Viajar a Galicia sin ir donde va «to kiski»

Qué ver en la Ribeira Sacra y los cañones del Sil: ruta en coche

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Ruta por la Costa da Morte en coche: mapa, etapas, secretos

Ruta circular por la provincia de Ourense, la gran desconocida de Galicia. 

Qué ver en Allariz y alrededores

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Galería virtual de las Meninas de Canido en Ferrol

Qué ver en Vigo, la ciudad que te va a sorprender. 

Parque Natural Serra do Xurés, qué ver y rutas

Dani Keral

Fotovideógrafo por vicio, colaborador en revistas Condé Nast Traveler, Yorokobu, Salvaje y Viaje con Escalas, guionista y locutor en el programa El Vuelo Sonoro de Radio Viajera. Culo inquieto.

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4 Respuestas

  1. Mario dice:

    Hola, Este artículo sería muy bueno si no estuviera cargado de cierta envidia a profesionales que se han ganado su sitio. Insinúas su nombre pero no tienes valor a citar: Viajeros Callejeros. Puede gustar o no ese estilo de construir listas y convengo contigo que el SEO manda sobre la gramática en su redacción, pero ellos han buscado su hueco y les va bien, tiene que haber público para todos. Tampoco te quedas corto en soberbia, algo que parece compartes con tu pareja, que parece que sois los únicos que conocéis Galicia y tenéis derecho a escribir sobre ella. No te digo lo que puede parecerme a mí, que soy de Gijón, tu post sobre mi ciudad, pero supongo que escribes sobre ella tras haber estado sólo unos días ( lo mismo que hacen otros bloggers sobre Galicia) por lo que no lo tengo en cuenta.
    Por lo demás, buen blog, buen contenido, pero oye, limad un poco las uñas que queda feísimo atribuirse todo el rato la propiedad de una región por haber nacido o vivir en ella y negar la visión de los demás.
    Por cierto, ¿qué creéis que busca quien dispone de una semana de vacaciones? Ver lo más carcaterístico. El paseo fluvial está genial y el mural de Yoseba MP muy chulo, pero yo, si tengo que recomendar qué ver en Santiago a una persona que dispone de un día también le daría esos 10 imprescindibles. No todo el mundo puede vivir como un nómada digital y pasarse meses, ni siquiera días, en una ciudad.
    Dudo que publiques el comentario, pero igualmente, un saludo.
    Mario

    • Dani Keral dice:

      Hola, Mario, muchas gracias por tu comentario. Claro que voy a publicarlo. En mi blog y, especialmente, en este artículo, todo el que comente con respeto, tiene su espacio (solo he hecho esto con los que son claramente irrespetuosos -con insultos dirigidos a mí o a otras personas, como ya ha sucedido-).

      Respecto a lo que comentas, es cierto que el pantallazo que he puesto es el del artículo de Viajeros Callejeros. No discuto su posicionamiento ni su trabajo de SEO (en el caso de ese título concreto, sí su sintaxis, quizá más por defecto profesional), que me parece inmenso, ni siquiera criticaría parte del contenido actual de ese artículo concreto (que ha añadido recientemente algún lugar no habitual en un artículo de típicos imprescindibles, como el paseo del Sarela, algo que me parece genial). Lo que sí critico es el modelo de contenido genérico que se hace en ese tipo de artículos hechos a base de listas, que reinciden en unos pocos lugares, no dando margen a algo que es el núcleo de lo que digo en el artículo: el invitar a ir más allá de los planes rígidos que se pueden hacer en un lugar. Este tipo de rigideces, aplicadas a guías sobre lugares geográficos más amplios, como puede ser Galicia, lleva a que se hable de los mismo puntos una y otra vez sin «invitar» a replantearse el tipo de viaje (por ejemplo, en lugar de ir a la playa de las Catedrales y dar un salto de varias horas de coche, quedarse más por la zona y descubrirla, lo que ayuda a que no se masifique un mismo lugar y se diversifiquen los ingresos entre gente de la zona). Eso sin mencionar que muchas de las recomendaciones se hacen supeditadas a que existan actividades vinculadas a afiliados (por ejemplo, Civitatis). Y, ojo, eso también lo he hecho a veces yo (lo de incluir algo con afiliado), pero dando más propuestas y opciones diversas.
      Respecto a la soberbia y el derecho a escribir solo de Galicia por parte de mi pareja y yo, eso no es cierto, por la sencilla razón de que hay mucha gente que viene a Galicia y cuyos artículos me/nos parecen muy, muy buenos (de hecho, enlazo a algunos, como hago en otros artículos de mi blog sobre otros lugares). Por desgracia, son bastantes también los que se ciñen a ese tipo de contenido de listas-snack, en muchos casos porque ellos mismos han hecho un viaje igual de rígido y exprés (por ejemplo, lo de saltar de la playa de las Catedrales a Coruña o «ver» la Costa da Morte en unas horas, cuando se necesitan varios días para hacerlo en condiciones…) conducidos por los «puntos clave» con afiliados de Civitatis (eso sin citar lo que han hecho la lista sin haber estado en el lugar y que usan fotos de stock en el artículo). Pero eso no es lo que critico, lo que critico es que escriban eso mismo en el blog y hagan llegar a la gente ese mensaje de replicar esa misma ruta, repitiendo una y otra vez el vicio de no reconfigurar el viaje. ¿Qué busca alguien que disponte de una semana de vacaciones? Pues lo que quieran pero, sobre todo y cada vez con más frecuencia, lo que leen (en revistas, blogs…). Yo lo pongo muy claro en los artículos que escribo: que lo hagan a su manera, sin guiarse a pies juntillas por lo que leen en un único blog, sino que lean, comparen y hagan su propia tabla de preferidos (y en aquellos que no lo tenga puesto aún, mis disculpas, lo corregiré). Pero sobre todo recomiendo que no hagan recorridos kilométricos por ir buscando los «spots» masificados y de moda bajo riesgo de perderse lugares desconocidos de zonas cercanas. Si están en Santiago (o Madrid, mi ciudad, de la que tengo más contenido que sobre Galicia), lo que recomiendo, primero, es que le dediquen un tiempo proporcional a lo que merece. Después, que lean lo que hay y, si pueden, dediquen un poco más de tiempo a ese sitio, aunque tengan que reconfigurar y «perderse» algo en otra zona. Porque sé la rabia que da viajar a un lugar y quedarse con la sensación de que a uno le hubiese gustado permanecer un poco de tiempo más. Si no disponen de más tiempo que un día, pues yo les diría todo (de hecho, el fin último de este artículo es, precisamente, ese) lo que pueden hacer, para que lean y, según lo que cuento, decidan qué pueden preferir. Porque, quizá (gracias a que alguien les dijo que se replanteasen su plan de viaje) de la semana que tienen, en lugar de querer hacerse toda Galicia, decidan quedarse en Santiago unas horas más y, de ahí, hacer Costa da Morte o un poco de Rías Baixas ya que esa es la zona de aprovechar al máximo esa zona sin darse una paliza viendo cosas puntuales. Y, si aún así, quieren hacerlo así, fenomenal. Pero, por lo menos, que hayan tenido la opción de planteárselo (y esto te lo digo ya por cuestión de preguntas que nos llegan directamente al blog, no solo de Galicia. Te digo más: a Eva, mientras otro blogger recorría este verano Galicia en ese tipo de viaje-snack-Civitatis, la escribieron varios seguidores a través de Instagram escandalizados por la forma de mostrar Galicia y por el tipo de recomendaciones que estaba dando, todas esas que te he comentado anteriormente que critico en este artículo).
      Como cité hace unas líneas, no tenemos la autoridad total sobre Galicia (ni consideramos tenerla) pero, qué duda cabe, conocemos muy bien el territorio (como otros compañeros bloggers de Galicia: viajeschavetas, alvientooo…) y sí que podemos valorar el contenido de otros (tanto de forma positiva, como el artículo de Costa da Morte de mis amigos Tragaviajes, como negativa, en el caso de los artículos de lista-snack). En mi caso, podría añadir lo mismo sobre Madrid, ciudad en la que viví durante 34 años y de la que, como puedes ver en mi blog, he escrito en un formato de lista bastante poco «snack» (entre 2500 y 5000 palabras tienen cada uno de esos artículos).

      Sobre mi guía de Gijón (que es una guía de viaje, ojo, no una lista de X cosas que ver en…), sé que no es la más completa, pero de mis tres visitas a la ciudad es lo que he podido ir conociendo. Dos de ellas fueron con la Oficina de Turismo de Gijón (lo digo al final del artículo), por lo que fueron más rígidas que si yo hubiese estado a mi aire (la otra estuve poco tiempo y solo me centré en un único punto de Gijón, Civamilla). No obstante y aunque soy consciente de que hablo de lugares típicos (tengo que ampliar la guía, por cierto, con algunas arquitecturas de la ciudad que me ayudó a conocer mi amigo y gijonés Vicente Díez Faixat), también menciono lugares que, desde mi punto de vista, van más allá de los clásicos que se mencionan en las listas snack (que, sí que lo reconozco, tengo escritas en mi blog de hace unos años y que, hoy día, no me satisfacen por lo mismo que critiqué más arriba. Esa crítica no es solo a otros, también es autocrítica), aparte de citar detalles bastante locales como las minihistorias gijonesas. Como gijonés que eres, te invito a que me comentes lugares que no conozco, para poder visitarlos e incluirlos en el futuro (le tengo que hacer una visita a Vicente).

      Como te dije al principio, te agradezco tu comentario, porque así también veo el feedback de la gente y me permite matizar cosas que, a lo mejor, no debía haber escrito de cierta forma. Espero que, aparte de aquí reflejado, este tocho que te he escrito te pueda llegar como respuesta a tu correo (si no es una dirección falsa la que has facilitado, algo que me ha sucedido a veces).

      Un saludo

      • Mario dice:

        Buenas de nuevo, Dani, y gracias por contestar.
        Creo que das vueltas a un tema que no tiene mucho recorrido. Hace 30 años que vivo entre Xixón y Galicia y me conozco muy bien esta tierra. Jamás recomendaría una ruta de una semana como la de V.C. como dices saltando de un lugar a otro sin ver nada, apenas bajando del coche para comer y hacer la foto. Sin embargo tiene su público. Y a la gente no hay que subestimarla. Quien consume esas listas es porque busca ese tipo de ruta, no porque alguien les induzca a hacerlo. Vivimos en la era de la información y dudo que un post bien posicionado sea la Biblia de un destino. Quien quiera algo más y tenga un criterio mejor formado, viaje más lento, prefiera invertir más tiempo en un sitio,etc, posiblemente dará con tu blog. El hecho es que la mayoría lo que quieren son los puntos clave y la foto concreta. Y ciertos bloggers han dado en el clavo satisfaciendo esa demanda. Les va bien. Punto. Cosas de una sociedad enferma y superficial que no profundiza en nada, vive en Instagram y no en la vida real.
        Mi asombro es que un profesional critique a otro que hace su trabajo como si estuviera cometiendo un delito, queda feo, eso es todo. Se puede renegar en un post de las listas y concienciar sobre la necesidad de ver más a fondo los destinos sin entrar en esas pataletas, en ese «yo más porque vivo aquí y me he bañado en todas las playas que cito y el otro no». Es feo de narices. Resolver ese desencuentro con el lector no tiene sentido.
        En fin, el blog es tuyo y yo como lector sólo opino.
        Un saludo

        • Dani Keral dice:

          Buenas, Mario:

          gracias de nuevo por continuar el diálogo. Comprendo lo que comentas de que te sorprenda el que haga crítica hacia otro blog. En el caso concreto de V.C lo personalicé, como te dije, en el hecho de alterar la sintaxis en post del SEO. Sin embargo, respecto al alegato principal del artículo, lo del contenido snack, el objetivo no era personalizar en ellos (que, al igual que te digo que su serie de artículos-snack con estructura sintáctica extraña me chirría, también te digo que tiene artículos muy completos), sino en una norma generalizada que se está dando, por los bastantes (muchos, cada vez más) artículos que se realizan de esa forma. Si fuese solo una web la que crease ese tipo de itinerarios, este artículo no existiría (no haría falta que existiese), porque significaría que la mayoría crearía contenido donde no primase esa forma de viajar que comentas (con mucho acierto) de ir a por los puntos clave y la foto concreta haciendo saltos «cien-kilométricos». Estoy de acuerdo también en que estamos en la era de la información, y hay mucho donde elegir. Y claro que existe (mucha) gente con criterio que entra a diversos artículos. Pero también es cierto que las páginas que visita principalmente la gente son las que ocupan las tres primeras posiciones de Google, siendo el primer resultado el que copa más del 50% de entradas. Si los tres primeros resultados (o la primera página, como sucede en bastantes destinos, sobre todo los más populares) son artículos con listas snack (ojo, que no digo que todos los artículos-lista son snack, hay artículos configuración de lista que son muy completos y con conciencia), el lector al final acaba recibiendo el mismo mensaje: visitar los mismos puntos concretos (determinados por lo popular y con presencia de afiliados) para visitar. Como te digo, esto es algo que ha ido sucediendo cada vez más en los últimos años porque esa dinámica de artículos permite sacar muchos más textos de forma más rápida, lo cual da más opciones en la «competición» de Google (y no solo hablo de blogs, también revistas, como la propia Condé Nast Traveler, para la que colaboro). Eso puede ser eficaz de cara al buscador (por eso cada vez más gente lo hace, ojo, yo mismo lo he hecho, algo que he ido corrigiendo en mi blog, cambiando todo un artículo o, incluso, eliminándolo) pero no me parece coherente de cara al lector y al tipo de turismo que se promueve.

          Respecto a lo de la pataleta que dices, lo siento, pero este artículo no es una pataleta. Créeme que no ha salido de un venazo de un momento donde me puse a escribir lo primero que me pasó por la cabeza. Esto es algo que he ido observando y meditando durante tiempo, apuntando poco a poco las ideas que quería plasmar. Yo no pienso que tenga más derecho a escribir de un lugar porque viva en él y me haya bañado en más playas, porque alguien puede venir de fuera, dedicarle tiempo necesario y crear un artículo bestial. Pero sí que hay algo que comentas, lo de «me he bañado en todas las playas que cito y el otro no», que sí me parece que tiene un matiz que creo necesario. En general, considero necesario visitar un lugar para hablar de él en primera persona. Hay casos donde se habla de lugares donde no se ha estado pero que se ha hecho pasar como si hubiese estado. Se puede recomendar una playa/mirador/monumento en un artículo porque te han hablado bien de él y te quedó pendiente, se puede hablar de ella dándole un contexto histórico/geográfico/sociológico. Se puede hacer de muchas formas, pero lo que no es de recibo es hacer pasar por cierta una experiencia de haber estado en un lugar sin haberlo visitado (esto te lo digo porque conozco casos así, sobre todo a raíz del comienzo de la pandemia donde había que escribir de TODO, aunque no se conozca, sin importar el resto de cosas).

          P.D: Perdona si te molestó lo que mencioné de la «posible dirección falsa». Te lo puse porque ya me ha sucedido bastantes veces que personas han puesto un comentario dejando una dirección de correo inexistente (bastantes eran faltando al respeto, por lo que ni los publiqué), claramente porque no les interesaba la respuesta que pudiese darles. Ese no es tu caso, en absoluto, cosa que te agradezco. Así que, de nuevo, disculpa.

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