GUÍA de MADRID para ANIMALES SALVAJES (con mapa)

Si fueses un jabalí y estuvieses de turismo por las calles solitarias de un Madrid en cuarentena ¿qué harías? Lo primero que yo pensé fue en el parque de El Retiro. Después en el parque del Oeste…. Algo obvio, ¿no? Más tarde, pensé a lo grande: corretear por la Gran Vía, cruzar de lado a lado la Castellana y pastar junto a los pasos de cebra…

Pero desde luego, lo que jamás, jamás, JAMÁS se me pasó por la cabeza fue darme un garbeo por la glorieta de Rocío Dúrcal.

Y, sin embargo, aunque me resulte imposible visualizar a un puñado de jabalís revolcándose entre el fango mientras suena el «Me gustas mucho» de la Reina de las rancheras, ahí estaban los hechos. La pura y dura realidad chocando de lleno contra mi limitada mente humana:

Puede que esto solo sea un caso aislado de capricho personal del sujeto en cuestión (para mí, un jabalí escucharía, en todo caso, a Extremoduro, Reincidentes, ACDC…) pero, aún así, es un claro ejemplo de que hay mucho que tenemos que aprender de los gustos y hábitos turísticos de los animales salvajes.

Ahora que las urbes están casi vacías de molestos seres bípedos, los animales han aprovechado para disfrutar de todo aquello que solo estaba acotado a nuestro uso exclusivo. Jabalíes, liebres, conejos, patos, pavos reales, cabras, ciervos, incluso osos, han salido a darse un garbeo por aquellos lugares antes prohibidos a especies no humanas.

Dado el creciente interés y la inexplicable ausencia de textos centrados en el turismo urbano para animales salvajes, he creado esta guía en un intento de mostrar los lugares imprescindibles que todo ser salvaje no debe dejar de visitar en una ciudad como Madrid.

Con o sin Rocío Dúrcal como banda sonora.

Guía del Madrid confinado para animales salvajes

No es sencillo crear una guía urbana para animales salvajes. Lo primero que acude a mi mente son lugares verdes, parques, por aquello del parecido a la naturaleza. Pero seamos realistas: si un animal salvaje sale de su entorno para meterse en la ciudad, no lo hace para visitar una pobre imitación del lugar en el que ya vive.

Lo hace para disfrutar de aquello que solo puede encontrar en la urbe.

¿Y qué hay en la urbe? Cosas hechas (y deshechas) por humanos. Ese el placer de los animales salvajes: ver, tocar, lamer, olfatear, revolcarse por los lugares creados por esos seres extraños e intimidantes que tapan su piel y su olor coporal con telas y perfumes. Siguiendo esa lógica y, a través de un laborioso proceso de empatía, me he intentado meter en la mente de un animal salvaje (ya sea jabalí, pavo u oso) para deducir qué lugares podrían resultar atractivos en una ciudad como Madrid.

También he recurrido a la ayuda de un experto en la materia, el ingeniero de montes y profesor de biología Samuel Escudero Melendo, para poder adentrarme en los gustos y obsesiones de algunos de estos animales salvajes.

Tomando como algo excepcional el gusto de aquel jabalí por las rancheras de la Dúrcal y partiendo de la base de que el mero hecho de pasear por cualquier calle de Madrid ya resultaría algo sobrecogedor para cualquier animal salvaje, los lugares específicos que hemos deducido más adecuados para incluir en esta guía serían:

  • Aquellos en los que los humanos han hecho un intento de reproducir la naturaleza (animal o vegetal)
  • Aquellos que se adecúan a sus ritos y costumbres, adaptados al ambiente urbano.
  • Aquellos a los que los animales no están acostumbrados debido a la presencia de elementos de origen puramente humano (como en esta categoría podría incluirse toda la ciudad en sí misma, he optado por obviarlo en esta guía para no extenderme demasiado y derivar a este otro artículo con los principales Monumentos de Madrid ).

Lugares que intentan reproducir la naturaleza

Lo primero que podría resultarle atractivo a un animal salvaje sería ver otro animal. Da la casualidad de que Madrid está lleno de ellos.

Tras un análisis exhaustivo de las calles de la capital (y omitiendo el Zoo de Madrid por razones obvias, ¿alguna vez has hecho turismo dentro de una cárcel con los presos dentro?) ha sido posible localizar hasta 18 lugares vinculados con animales, desde elefantes hasta pingüinos pasando por ratones, leones, ranas y osos. Este es el mapa de localización.

El recorrido comenzaría en la Puerta del Sol, donde encontramos al símbolo de la ciudad, la estatua de la osa y el madroño, aunque no siempre fue considerada osa. Hasta los últimos años, en los que se ha comprobado a través de documentos que antiguamente el símbolo de la villa era la figura una osa, se conocía como «el oso y el madroño». Según explican algunos historiadores, la osa, así como las 7 estrellas del del escudo de la capital hacen referencia a la Osa Mayor.

Siguiendo la senda osuna, Madrid cuenta con, al menos, otras dos estatuas donde el oso es protagonista. Una de ellas es… otra estatua de la osa y el madroño. Esta es una versión moderna de la primera, situada en el barrio de Prosperidad. Fue colocada allí con motivo del 150 aniversario del nacimiento de esta zona de la capital. La otra figura relativa al oso es la estatua del Oso de Berlín, situada en el parque de Berlín. Este parque fue dedicado a la capital alemana con motivo de la visita del alcalde de Berlín occidental (que al final no acudió a la inauguración) fruto del homenaje de Madrid a la ciudad alemana. La financiación de la estatua fue a cargo de los alemanes residentes en Madrid.

Los elefantes son otros de los animales presentes en Madrid. Concretamente en forma de ménsulas en tres lugares de la capital: en el edificio del Consejo General del Poder Judicial; en el Palacio de la Equitativa, en la calle Alcalá; y el Nuevo Club Madrid, muy cerca del edificio anterior. Los tres son obras del arquitecto catalán José Grases Riera, compañero de estudios de Antonio Gaudí.

Sin abandonar la sabana africana, los siguientes animales de esta ruta son los leones. Encontramos estatuas de leones en, al menos, tres localizaciones: en el congreso de los Diputados, en la estatua de la Cibeles y en el monumento del estanque del Retiro.

Los más famosos, los del Congreso de los Diputados, son dos, uno a cada lado de la escalera de entrada y reciben los nombres de Daoíz y Velarde, dos de los héroes del levantamiento del 2 de mayo de 1808 contra el ejército napoleónico. Los dos leones de la estatua de Cibeles, también populares por las celebraciones deportivas del Real Madrid, forman parte de la alegoría de la propia diosa, simbolizando la naturaleza salvaje. Los leones del Retiro forman parte del enorme monumento erigido en torno a la estatua ecuestre de Alfonso XII, junto al estanque del parque de El Retiro.

Aprovechando el caballo que monta el rey, cambiamos la visita guiada a mundo equino. Como Madrid, capital de un reino, está llena de estatuas de reyes, nobles, guerreros y todo tipo de sujetos montando a caballo, he preferido resumir la lista. De esta forma encontramos el que es, posiblemente, el caballo más fotografiado de todo Madrid: el que monta el rey Felipe III en el centro de la Plaza Mayor. Esta estatua tiene una historia oculta algo macabra:

Los huesos ocultos del caballo de Felipe III: Durante la II República, esta estatua fue protagonista de un atentado. La bomba, situada en la boca del caballo, no produjo ningún muerto, pero al estallar, provocó una lluvia de huesecillos, que se repartieron por el suelo de la plaza. En el interior del caballo se descubrieron muchos más: eran restos de gorriones que, durante años, se habían quedado atrapados dentro del caballo.

Otra estatua equina de Madrid tiene nombre propio: se trata del Rocinante de Don Quijote. Este caballo, junto al burro de Sancho, camina en plena Plaza de España de Madrid rodeado de auténticos gigantes como son la Torre Madrid y el Edificio España.

Gatos y ratones también tienen su espacio en la ciudad. Entre los ratones, destaca uno de los más ilustres, el Ratón Pérez, oculto en una galerías comerciales de la calle Arenal. Gatos hay muchos, sobre todo de carne y hueso, pero hay uno que es muy poco conocido: el gato creado por el artista Eladio de Mora «dEmo» y colocado en lo alto del antiguo Banco Mercantil e Industrial , en la calle Alcalá, 51. Este pequeño gato de color rojo otea el horizonte, apenas perceptible, en una de las esquinas de este edificio.

Esta guía para animales salvajes también incluye reptiles. Los lagartos están presentes en dos lugares de la capital: una, la llamada Casa de los Lagartos, un edificio modernista diseñado en 1911 por Benito González del Valle y cuya cornisa está rematado por salamandras. El otro edificio se encuentra en la calle Romanones, 14 y esta vez es en forma de mosaico, siguiendo el estilo de los grabados del autor holandés M.C. Escher, famoso por sus obras paradójicas repletas de retos visuales.

Los animales más exóticos de toda la fauna de Madrid son, posiblemente, los pingüinos cerveceros de la calle Fernando VI. Ocho son los pingüinos que, con un barril de cerveza bajo el brazo, vigilan la calle desde hace 80 años. Su origen se remonta a la presencia de la fábrica de cerveza Cruz Blanca, en cuyo logotipo se puede ver un pingüino como los de la fachada.

Dos de las visitas más llamativas de esta ruta son la Rana de la Fortuna y el chimpancé de Okuda y Bordalo.

La Rana de la Fortuna es una escultura de grandes dimensiones situada junto a la plaza de Colón. El autor de esta obra es dEmo (el mismo que la del gato rojo) y fue colocada en abril de 2014 como donación del Casino Gran Madrid en agradecimiento a la ciudad de Madrid por permitir que volviera a haber un casino en la ciudad, noventa años después del cierre del último.

El chimpancé de Okuda y Bordalo es, posiblemente, el más espectacular de todos los animales de esta guía. Creado a dos manos por el artista portugués Bordalo y el santanderino Okuda, combina la utilización de material reciclado del primero con los colores vivos del segundo.

Lugares que se adecúan a sus ritos y costumbres.

«Los jabalíes son más de salir a última hora de la tarde» explica el ingeniero de montes Samuel Escudero. Por tanto, se podría decir que son muy fans del «tardeo» (según la Fundeu «la actividad de salir de tapas o de copas por la tarde»).

Tomando a rajatabla este perfil de conducta, todo Madrid podría valer, pero si hay una zona que destaque sobre el resto, esa es La Latina. Ya sabemos que los hipsters y los jabalíes tienen, al menos, un punto en común.

Siguiendo con ese gusto por el tardeo, ver atardecer también podría ser una actividad al gusto de los jabalíes. Según es criterio, los lugares de interés que podrían encajar serían el mirador del templo de Debod y, sobre todo, el cerro del Tío Pío o de las Siete Tetas, uno de los mejores miradores de Madrid.

Aparte de jabalíes, otros animales que también encontrarían lugares atractivos por las calles de Madrid serían los pavos reales, los cuales ya realizaron varias expediciones por Madrid al inicio de la pandemia.

Tal y como apunta Escudero al pavo real «le pega una zona de tiendas de ropa, un chueca con esas tiendas de ropa de colores locos«. En este caso serían solo los machos, ya que, como asegura el ingeniero de montes, las pavas «son de colores parduzcos y pasan más desapercibidas para cuidar el nido».

Respecto a otros animales, es conveniente recordar el paso de la Cañada Real de la Puerta de El Sol por pleno centro de Madrid, tal y como explica este informe, lo cual nos recuerda el derecho legítimo de cabras y ovejas a disfrutar de las calles de la capital. Esta circunstancia queda patente cada año en la Fiesta de la Trashumancia, celebrada desde 1993 con una invasión total de las calles de Madrid para fastidio de conductores estresados.

Para terminar, y alejándonos de los hábitos y costumbres particulares de cada animal salvaje, algunos lugares de la capital que resultarían atractivos para todos los usuarios de esta guía por lo chocante de su naturaleza serían:

  • El Matadero, un espacio antes vinculado con la muerte, un Auschwitz para cualquier especie animal y que ahora es un espacio de arte y cultura
  • El jardín vertical del Caixaforum, un espacio, sin duda, desconcertante para unos visitantes acostumbrados a caminar y pastar las superficies verdes bajo sus pies.

Aquí culmina esta guía de Madrid para animales salvajes. Ignoro si los usuarios a los que va dirigida serán capaces siquiera de entender una sola palabra de lo que he escrito. No obstante, como madrileño y blogger de viaje, consideraba necesario incluir a todos los perfiles de viajeros que son susceptibles de necesitar una pequeña ayuda para moverse por mi ciudad, ya sean humanos, pollos o jabalíes.

Incluso si escuchan las rancheras de la Dúrcal.

Dani Keral

Fotovidéografo por vicio, colaborador en revistas Condé Nast Traveler, Yorokobu, Salvaje y Viaje con Escalas, guionista y locutor en el programa El Vuelo Sonoro de Radio Viajera. Culo inquieto.

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2 Responses

  1. Yra Schulz dice:

    Dani, muy original este viaje creativo. Nunca se me hubiera ocurrido escribir sobre este tema, pensaba que era algo relacionado con zoológicos. la verdad quedé sorprendida. Las fotos de las pinturas son estupendas también. Quién es el artista?. Un abrazo virtual. Yra (Alemania)

    • Dani Keral dice:

      Hola Yra, muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya sorprendido el artículo :), intento siempre darle una vuelta de tuerca a los temas de viaje (a veces con distintos resultados XD).

      Sobre las pinturas, son fotos mías convertidas a modo lienzo con Photoshop. Después ya hice superposición del jabalí protagonista de la historia 🙂

      ¡Un abrazo virtual!

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