Las ciudades y la timidez: Agra

El viajero que llega a Agra ignora que está llegando a la ciudad más bella del planeta.

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Desde el primer momento en que unos ojos foráneos se adentran en ella, Agra les muestra un espejismo decadente y desaliñado. Es una de las conocidas como Ciudades Tímidas: se tapan ante los ojos extraños, dejando solo a sus habitantes reales el placer de mostrarles su verdadera cara.

Si un viajero pudiese ver a través de los ojos de un habitante, vería que detrás del espejismo de parques sucios y descuidados, se extienden verdes y vivas praderas de césped y hierbabuena donde tumbarse y perfumarse. Pero no, el viajero solo ve malas hierbas y vegetación crecida de forma salvaje.

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Las calles pasarían de ser ese torrente de escombros y basura que agobian al visitante a convertirse en pulcras y ordenadas avenidas de suelo rojo y pavimentado.

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Así es Agra, ciudad tímida, que se sonroja como el color de su arena ante la masiva llegada de viajeros.

Pero Agra no es capaz de ocultar todo. Hay una única cosa que no se ve capaz de mancillar cubriéndola de sucios espejismos que la ensombrezcan. Esa es su corona, la joya que adorna su diadema de verdes praderas: el monumento al amor, el Taj Mahal.

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No puede ocultarlo, tiembla ante el más ínfimo pensamiento de ensuciar alguna de sus ebúrneas paredes o romper el cristal de sus espejos en forma de limpios estanques.

Aquí es dónde Agra permite al mundo ver una pequeña muestra de su suprema belleza.

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Hay otra historia que vuela en susurros por algunas de sus esquinas, explicada por algunos ancianos de bocas melladas y pieles curtidas por el sol de la medianoche, en la que se cuenta que una única vez, Agra permitió a un viajero, del cual se enamoró perdidamente, ver su exultante belleza. Pero aquel viajero, según dicen esas lenguas, no pudo soportar la visión de tan agresiva belleza y quedó completamente ciego al instante.

A partir de ese momento, Agra, desesperada y culpable, cubrió para siempre su delicada piel dejando únicamente el privilegio de ser vista a sus habitantes, inmunes ante tal peligro por haber nacido dentro de ella.

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Esta entrada está dedicada a M e inspirada en el libro “Las ciudades invisibles” de Italo Calvino.

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4 Responses

  1. Eres un labias!! Qué bien escribes jodío.

    Un abrazo enorme crack. Sigue disfrutando y haciéndonos disfrutar 😉

  1. febrero 21, 2016

    […] Agra: El bullicio de la estación de tren de la ciudad del Taj […]

  2. mayo 9, 2016

    […] 1. Agra tienes más tesoros a parte del Taj Mahal. Pequeños y juguetones tesoros que te endulzan una tarde calurosa con sus preguntas y sus bromas inesperadas.  […]

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