¿Cómo hacer una ensalada con 5 calles de Madrid?

Se pueden hacer muchas cosas con las calles de Madrid: pasearlas, mirarlas, ensuciarlas, corretearlas, patinarlas…y cocinarlas.

Voy a utilizar 5 calles madrileñas para elaborar una simple y refrescante ensalada de atún con aceitunas y pasas, ahora que se acerca el veranito.

calle lechuga (2)

La idea, viene de un maravilloso libro: «Turista lo serás tu», de la Editorial Viajera. Propuestas creativas y juguetonas para hacer un viaje creativo.

Concretamente he utilizado la propuesta número 12, «De Pe a Pa«: coger 5 calles de la ciudad elegida según su nombre, forma, significado, número de letras… y recorrerlas, analizarlas, hacer una exploración exhaustiva de cada una.

Así, sin importar si hay algo de interés en ellas más allá de su propio nombre.

Yo decidí hacerme una ensalada.

Para ello me puse manos a la obra, mapa en mano, a buscar nombres de calles para mi ensalada. Y allí estaban, como hechas exclusivamente para mi plato.

Obviamente, tenía que analizar cuidadosamente el producto, un buen plato es la calidad de sus partes.

Por ello decidí hacer una exploración registrando sus sonidos, sus olores, sus detalles visuales a través de un MAPA SENSITIVO  y  hablando un poquito de su ORIGEN e historia.

¿Queréis saber qué ingredientes puse? Vamos a por ello:

Primer ingrediente:

No podía faltar. El producto básico de casi toda ensalada. Lo encontré muy cerquita de la Plaza Mayor y la calle Toledo. Una pequeña calle silenciosa, tranquila, algo sosita… como una lechuga, vaya. No descubrí ningún secreto, por mucho que me lo quisiese vender la calle.

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El origen de esta calle se encuentra en que aquí se localizaban los puestos ambulantes de venta de verduras y hortalizas, siendo sobre todo esta la que más destacaba en cantidad y volumen.

Procedí al análisis de la susodicha calle de la forma siguiente: un mapa de campo, hecho en el propio lugar donde muestro por código de colores los sonidos y olores que me transmitía, así como los locales más llamativos de la calle. Este fue el resultado del mapa sensitivo:

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Tras el análisis decidí que sí, que era un buen producto, sobrio, funcional y útil para mi ensalada.
Así que fui a por el siguiente:

Segundo ingrediente:

Este ingrediente no iría puesto en este orden en la ensalada, pero se me hacía vital encontrarlo para darle la potencia de sabor necesaria a mi ensalada.
Este se encontraba muy cerca del ingrediente 1: era una de las mismísimas bocacalles que dirigen a la Plaza Mayor. Eso ya me decía que iba a ser un productazo.
La calle de la Sal, pequeña y atestada no paraba de cambiar, oler y emitir sonidos. Sin lugar a dudas, era la calle de la Sal (otro día tengo que hablar de cómo el nombre de una calle hace a sus viandantes).

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El origen de su nombre proviene del Siglo XVII, cuando se llamaba calle Real de la Sal, porque aquí estaba el depósito de venta de la sal. Después pasó a denominarse solamente calle de la Sal (información dada por Guillermo, dueño de la tienda «La Cordonería»)

El mapa sensitivo que tracé fue uno de los más complicados, más que nada por la inmensa cantidad de estímulos que me llegaban a la vez de todas partes. Quedó algo como esto:

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En esta calle, a parte, decidí hacer un pequeño acercamiento a alguno de los comerciantes y opté por el dueño de la pequeña tienda «la Cordonería». Su nombre es Guillermo y lo que me contó no tiene desperdicio:

GUILLERMO Y SU CORDONERÍA:

El pequeñísimo establecimiento solo muestra su existencia a través de dos pequeños y abarrotados escaparates y un sobrio cartel que indica que ahí se oculta una «cordonería».

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Tras aproximarse uno a la puerta, ve que unas escaleras de marmol conducen a lo que parece un festival de llaveros, cordones de mil colores, botas de vino, dedales, abanicos… Arriba te das cuenta que cuando Guillermo, el dueño de la tienda, te dice que tiene «la tienda más pequeña de todo Madrid» no es en absoluto un farol. Apenas 2 metros cuadrados de espacio para un sinfín de pequeños y medianos cachivaches. Cuando se le pregunta qué tiempo tiene la tienda, ni corto ni perezoso, saca una carpeta y te muestra un papel amarillento que atestigua que el 7 de agosto de 1921, por un precio de 26,91 pesetas, Alfonso XIII otorgaba la licencia de apertura a Alfonsa Martín Mora, la bisabuela de Guillermo. Así, generación tras generación, le tocó hace 10 años a Guillermo el testigo manteniendose irreductible como uno de los pocos, sino el único en el oficio en Madrid.

Ante la inevitable pregunta, ¿ha cambiado mucho la zona? su respuesta no se hace esperar: «Sí. Muchísimo, desde 2008, esta calle y el centro han cambiado mucho, mucha suciedad, bastante inseguridad y mucha especulación. En esta calle solo quedamos tres antiguos, el resto han cambiado constantemente de dueño y de tipo de establecimiento». En cuanto a la inseguiridad dice que en 10 años ha sufrido «18 robos y un atraco con navaja, el peor momento de mi vida».

Cuando le pregunto por su relación con sus vecinos de calle, su respuesta sorprende: «No mucha. De hecho con el establecimiento de enfrente (la relojería) he tenido ya varios encontronazos por culpa del reloj que pusieron 3 años atrás en lo alto del escaparate

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Y continúa: «A mi me afecta, porque como la gente quiere verlo, a veces grupos muy grandes se ponen a mirar… y me tapan todo el escaparate. Y así todos los días. Y yo vivo de lo que muestra mi escaparate, si no se ve, no vendo. Así de simple. Y también por el sonido. Ahí se han quejado varios vecinos, porque por la noche sigue sonando, cada 15 minutos, sin fallo».

Tras tres cuartos de hora de agradable charla, nos despedimos, no sin antes desearme mucha suerte para mi viaje (el cual le relaté) y la posibilidad de volver a vernos después, para contarle qué cosas he visto y aprendido. Sin duda, uno de los mejores momentos de la búsqueda de mi ensalada de calles madrileñas

Tercer ingrediente:

Un toque dulzón. A mis ensaladas no le puede faltar. Esta vez encontré el ingrediente perfecto, una buena cantidad de pasas. De nuevo, sin alejarnos de la Plaza Mayor, esta calle culmina en la pequeña y animada Plaza de Puerta Cerrada.

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Una calle tranquila con un poderoso refrán en su historia: «Quien no pasa por la calle de la pasa, no se casa». ¿Y esto? Pues porque justo en esta calle se encontraba la vicaría del arzobispado de Madrid, al que tenían que acudir todas las parejas para casarse.
A su vez, el origen de dicho nombre se debe a que aquí se repartían puñados de pasas a los mendigos, cortesía del palacio episcopal.

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Aquí está el mapa sensitivo de esta pequeña y tranquila calle.

Cuarto ingrediente:

Sí, lo reconozco, para una ensalada necesito un poco de contundencia alimenticia. Y el atún es casi siempre lo elegido. Ante la ausencia de una calle con dicho nombre, tiré del genérico, «el pez». Y como esta entrada es mía y la cocino yo, pues decido que ese pez ahora sea el atún.

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Una de las calles principales del animado barrio de Malasaña, es un lugar que mezcla resistencia social con su Patio Maravillas; postureo de última moda con sus múltiples bares y ginebrerías y tradición madrileña, con sus bares de pinchos y mejillones. Así todo junto.
El origen de esta calle tiene una historia muy interesante, no muy definida entre realidad o leyenda, datada allá por el siglo XVII: En esos terrenos un hombre llamado Juan Coronel tenía una finca, donde tenía un estanque con varios peces, el cual era el lugar preferido de su hija. Juan decidió edificar en la zona y los peces fueron muriendo. Cuando quedaban pocos, la niña decidió trasladarlso a una pecera para cuidarlos ella misma, pero finalmente murieron. Ante la tristeza por haber perdido todos los peces, esta niña decidió meterse posteriormente en el convento de San Plácido y su padre, tras construir un edificio en el lugar donde se encontraba el estanque, decidió esculpir la figura de un pez en la fachada, que hoy se puede ver a la altura del número 24 de dicha calle.

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El mapa sensitivo vuelve a estar cargado de información, ante el constante vaivén de gentes, coches, olores…

Quinto ingrediente:

Y como no podía ser de otra forma, unas buenas olivas para completar la ensalada y todo regado con un exquisito aceite de oliva virgen extra de las tierras andaluzas.
La calle del Olivar es una de las arterias principales del barrio de Lavapiés, insurrecto, inconformista, multicultural y apasionante.

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Su origen parece estar en la presencia de un extenso olivar que ocupaba toda la colina en lo que hoy es el barrio de Lavapiés desde Ronda de Atocha hasta calle Magdalena.

Para acabar, el mapa sensitivo ofrece una buena ración de estímulos varidos, tanto auditivos como olfativos.

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Y  ya está todo preparado para degustar la deliciosa ensalada de calles madrileñas. ¡QUE APROVECHE!

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29 comentarios en «¿Cómo hacer una ensalada con 5 calles de Madrid?»

    • Jajajjaja, cierto!! Que solo comías animalitos 😉 Pues el próximo día una de cocido o un plato con carnaza, a ver que sale.
      Un abrazote!!!!

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  1. ¡Original y riquísimo post! Ideal para ahora el veranito, me encantan las ensaladas. Aunque, como buena andaluza, creo que me voy a preparar un gazpacho 😉 Muy curioso el origen del nombre de las calles.
    Un abrazo

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  2. Qué entrada mas fresca Dani!! Me ha encantado tu ensalada madrileño-castiza. Nosotros somos mucho de ensaladas, plato saludable y muy socorrido, aunque la tuya lleva su curro eh!. Sabes lo malo de las ensaladas, que enseguida vuelve a entrarte hambre, así que no tardes en cocinarnos otra nueva entrada 😉

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    • Jajajaja, pero que requetemajo que eres Javi!! Gracias por la degustación tan positiva que le has hecho (sigo otra semana más en masterchef, bieeen!). El cliente siempre lleva la razón, así que si me pides que cocine más, cocinaré más!
      Abrazote!!!!

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    • Hola Sara!!! Muchiíiiisimas gracias, me alegro un montón de que te hayan dado ganas de darle un «bocao» a Madrid. Voy a pasearme por tu bota de suela gastada, que seguro que tienes cosas chulísimas!
      Un abrazote!!

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    • Hola Irene! Gracias por pasearte por mi rinconcito!! Y gracias por el piropazo! La verdad es que me lo pasé genial genial, creo que tan bien como te lo pasaste tú con el tuyo!! Un abrazote!!!!

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  4. ¡Pues te ha dado bien en la nariz que me ha encantado! Yo ando con mis propias invenciones de #ViajaTuCiudad y el libro de Experimental Travel. Voy a tener que incluir el de «Turista lo serás tú» en mi colección de jugar a viajar 🙂 Quedo a la espera del nuevo plato que cocines 🙂 Un abrazoo

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    • Jeje, sisi, hazte con él, que es una pasada. Y si vas a las Jornadas de los Grandes Viajes te presento a Pablo e Itziar y te lo firman con todo el placer 🙂

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