Casa Botines y el León de Gaudí: viaje espacio-temporal por León

Este es un viaje espacio temporal, una historia en clave escrita en las calles de León. A través de un relato construido a pie y centrado en la Casa Botines de Gaudí en León, atravesaremos las distintas capas del momento histórico en el que la ciudad experimentó su mayor metamorfosis.

Casa Botines y el León de Gaudí

Casa Botines y la ruta urbana del León de Gaudí

Ciudades como libros

Los mapas son historias en clave cartográfica. El problema es que, en muchas ocasiones, no sabemos interpretarlas. En la exposición Cartografías de lo desconocido de la Biblioteca Nacional de Madrid, uno de los carteles explicativos decía lo siguiente:

«Nos gustan los mapas no por lo que dicen de manera explícita, sino por lo que sugieren o evocan. Por lo que callan y omiten».

Miremos, por ejemplo, este mapa de la ciudad de León:

A simple vista, se diría que no parece un mapa especialmente útil (faltan referencias de distancias, puntos cardinales, nombres de calles, plazas, incluso de algunos monumentos tan importantes como la catedral o la Casa Botines de Gaudí…). Sin embargo, si se observa con detenimiento, podemos intuir una historia encerrada en el entramado de sus calles.

Voy a añadirle un par de elementos al mapa que ayudarán a escuchar mejor la historia que nos cuenta la ciudad de León:

Ensanche y casco antiguo. En efecto, la historia oculta de este mapa no es otra que la de la revolución urbanística de León, el cambio entre la ciudad medieval y la ciudad burguesa, industrial. Y es que las ciudades son como un libro: están construidas a bases de historias y los mapas son una de sus múltiples traducciones.

Si nos fijamos en el espacio urbano sombreado en rojo, veremos una retícula intrincada, de calles curvadas que parecen símbolos de caligrafía árabe y que acaban generando un espacio caótico, perfecto para desorientar al viajero despistado. Se trata del casco antiguo, presente en casi todas las ciudades y pueblos del mundo.

En cambio, el espacio sombreado en verde es totalmente distinto: líneas rectas, trazadas con escuadra y cartabón que delimitan espacios y figuras geométricas que podrían servir para enseñar matemática básica a un niño de primaria. Este espacio es el llamado ensanche de León.

La línea divisoria situada entre ambas zonas es algo más que una avenida: es una grieta espacio-temporal, un portal cósmico a través del cual es posible retroceder y avanzar en la historia de la ciudad de León.

Eso es, precisamente, lo que vamos a hacer en este artículo usando como eje la Casa Botines de Gaudí en León: un viaje a pie a través del espacio-tiempo. Pero antes hay que conocer algo muy importante sobre la ciudad.

El León de Gaudí: el despertar modernista de una ciudad medieval

Cada vez que caminamos por nuestras ciudades, hacemos, sin ser conscientes, pequeños viajes en el tiempo. El ritmo frenético de nuestro día a día, cargado de trabajo, de citas, de tareas, no nos permite parar un instante y observar los edificios que nos rodean, las calles por las que paseamos: todas y cada una de ellas están ahí y tienen las formas y los nombres que tienen por algún motivo concreto.

Vamos a centrarnos en un capítulo concreto de la historia de la ciudad de León: el de la aparición de su ensanche.

Plano de León y su ensanche

En su libro de crónicas urbanas sobre Madrid La ciudad infinita, el escritor Sergio C. Fanjul explica que «los ensanches decimonónicos, como el de Madrid, el de Barcelona o el de París, recogían el espíritu de la Ilustración, las luces de la razón, por eso planteaban una retícula ortogonal: era repetitiva y aburrida, llena de ángulos rectos, pero sin duda mucho más racional que los intrincados trazados caóticos, sin sentido aparente, de las ciudades medievales. El nuevo trazado mejoraba la circulación y permitía calles más salubres, anchas, aireadas y luminosas. Los ensanches eran fruto de una época de auge de la burguesía, después de las revoluciones liberales de 1848, la industrialización, la acumulación de capital, el aumento de la población en la urbe».

El siglo XIX y su Revolución Industrial supusieron un antes y un después para las ciudades. Aparecieron fábricas, líneas ferroviarias, estaciones de tren… Todos estos elementos comenzaron a dejar su huella en los mapas, pero el cambio más radical fue la aparición de los ensanches, los procesos de reforma urbanística que despertaron de un sopapo a las ciudades y las desempolvaron de la pátina medieval que arrastraban desde el Antiguo Régimen.

La nueva burguesía, adinerada y con inquietudes de disfrutar y experimentar el mundo, será la propulsora y beneficiaria de este cambio. Coincidiendo con la aparición de la figura del flâneur, el paseante-espectador urbano (citado en los poemas de Charles Baudelaire y convertido en objeto de estudio por Walter Benjamin), los propietarios realizaron un esfuerzo de renovación de la arquitectura para singularizar sus edificios dentro del paisaje urbano, convirtiéndolos en vehículo de una nueva expresividad, en un objeto artesanal y de alto valor artístico.

La ciudad de León fue testigo de este cambio, y lo hizo de una forma muy peculiar: el proceso no comenzó en su ensanche (iniciado en 1904), sino que tuvo lugar dentro de los muros medievales. Esto fue algo excepcional, ocasionado por la tardía aplicación de las leyes urbanísticas (en Madrid, Barcelona o París el proceso comenzó a mediados del siglo XIX)

Plano del proyecto de ensanche de Barcelona, proyectado por Ildefonso Cerdá y Suñer 

En León, el proceso de rejuvenecimiento comenzó en la década de los 80 del siglo XIX, alineando las calles que unían la entrada de la ciudad (actual Plaza de Santo Domingo) con la Plaza de la Catedral y, más tarde, estas con el ferrocarril.

En este despertar urbanístico no se dio un único estilo arquitectónico, sino que se sucedieron distintos modos de abordar la arquitectura. Se mezclaron estilos e influencias, corrientes ancladas en el pasado y nuevas expresiones: modernismo, historicismo y eclecticismo, dando lugar a una expresión artística que brilló por su libertad imaginativa.

León Casa Botines Gaudí

Aunque fueron distintos autores los que aportaron su grano de creatividad para el despertar modernista de León, el máximo exponente de esa libertad imaginativa fue un arquitecto que marcó un hito en la historia del arte mundial: Antonio Gaudí.

La Casa Botines de Gaudí, construida en 1892, es el eje sobre el que se articula esta ruta urbana por León. En ella pasearemos como unos flâneur contemporáneos y atravesaremos ese vórtice temporal que son las calles de León para recordar la ciudad que renació a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

«Para entender el universo intenta entender la calle donde vives», dijo una vez el escritor y guionista de comics Alan Moore. Ese y no otro es el objetivo de esta guía.

Casa Botines y la ruta urbana del León de Gaudí

Mapa de ruta de la Casa Botines y el León de Gaudí

Esta ruta urbana por el León de Gaudí tiene un mapa personalizado:

En él podemos ver lo siguiente:

  • Un eje de ruta: la Casa Botines de Gaudí, marcado con un símbolo naranja.
  • Una línea de ruta, en naranja, que marca la dirección del itinerario.
  • Unos hitos verdes, que marcan los distintos edificios de la ruta. En cada punto se añade una imagen del edifico y una breve explicación.

Mi consejo es el siguiente: abrir este mapa con la aplicación Google Maps y, paralelamente, ir leyendo en este artículo las explicaciones que doy de cada punto de la ruta.

Existe también la opción de hacer una ruta guiada promovida por el ayuntamiento de León desde la casa Botines que incluye también una explicación del propio museo. Más información en este enlace.

Ruta urbana desde la Casa Botines de Gaudí en León

La ruta comienza en la Casa Botines de Gaudí. A partir de esta, la ruta irá avanzando por las calles de León haciendo breves paradas frente algunos de los edificios que fueron surgiendo en el despertar urbanístico de la ciudad. Comenzaremos intramuros para, una vez alcanzada la Plaza de Santo Domingo, sumergirnos de lleno en el ensanche propiamente dicho.

La Casa Botines de Gaudí (1892), el eje de esta ruta urbana por el León de Gaudí, fue en sus inicios un almacén textil. El edificio es una de las piezas más interesantes de la arquitectura decimonónica en España. De estilo modernista, esta obra pertenece al período neogótico del artista, etapa en la que se inspiró en el arte gótico medieval. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1969 y en la actualidad acoge un museo dedicado a la historia del edificio, a la vida del artista y al arte y la pintura de los siglos XIX y XX.

Casa Botines Gaudí León

Tras abandonar la Casa Botines, encararemos la calle Ancha (el nombre no puede ser más descriptivo), una de las que sufrieron más la modernización, tanto en su trazado (para alinear la Plaza de la Catedral con la de Santo Domingo, en su momento, la entrada a la ciudad) como en su arquitectura.

En la calle Ancha encontramos la mitad de los edificios que veremos en esta ruta por el León de Gaudí. El primero que nos encontramos es el Edificio Café Victoria (1886), donde ya se percibe un nuevo modelo constructivo formado por miradores y balcones y una rejería denominada «derivación francesa». Como anécdota, decir que este es el único local que se mantiene abierto bajo el mismo nombre y dedicación desde el siglo XIX.

La Capilla del Cristo de la Victoria (1884) pertenece al neomedievalismo (historicismo) para sustituir la capilla derribada con el ensanche y la alineación de la calle.

En la esquina entre calle Ancha y Regidores (1885) se encuentra un edificio que pertenece al modernismo e historicismo neoclásico y presenta un diseño innovador, de gran ornamentación (lo que destaca su presencia en la calle) con sus dos chimeneas rojas o sus medallones con rostros. Frente a este edificio se encuentra la reforma del Palacio de Villasinda (1907), con arquitectura de ladrillo y escasa ornamentación.

En esta misma manzana, se pueden ver más ejemplos constructivos de arquitectura en ladrillo y ornamentación sencilla en los bloques de calle Ancha 15 (1886), calle Ancha 13 (1885) y calle Ancha 14 (1886).

Ruta León Gaudí

El Edificio Balbuena Medina (1902), de estilo ecléctico, combina decoración clasicista, renacentista y barroca y una rejería «de dibujo» con diferentes modelos en cada piso. Frente al Balbuena Medina se encuentra el Edificio Hotel Noriega (1888), construido en estilo historicista neoclásico en el solar que albergó la oficina de correos.

Ruta modernista León

En el número 9 de la calle Ancha se levanta un vistoso chaflán perteneciente al Edificio Casa Familia Picón (1924). Pertenece al estilo neobarroco monumental y destaca su remate en forma de torre (se proyectó un remate en cúpula que nunca construyó). Frente a este, en calle Ancha 10 (1902), se puede ver un edificio de estilo ecléctico construido en ladrillo por el arquitecto Manuel Cárdenas y se pueden observar detalles como la decoración modernista de motivos vegetales y florales sobre las ventanas.

En la calle Ancha 7-5 (1898) se alza un edificio de estilo historicista construido en ladrillo y piedra que repite la estructura de los palacios leoneses con torres laterales (en este caso, la sensación la producen los miradores de hierro) y cuerpo central.

En calle Ancha 8 (1904) encontramos otro edificio de Manuel Cárdenas, uno de los más modernistas de la ciudad. Lo que más destaca es su chaflán con mirador de hierro y vidrieras rematado por una cúpula.

El Edificio Farmacia Merino (1872), construido por Juan Madrazo en estilo modernista/historicista plateresco es uno de los más vistosos de la calle, gracias, entre otras cosas, al friso decorado con esculturas y al uso de materiales nobles como mármoles y madera de nogal. El edificio, su mobiliario, iluminación y negocio siguen intactos desde su construcción. Frente a la Farmacia Merino se encuentra la Casa del Maragato (1902), con una sobria fachada de ladrillo que contrasta con los miradores de los extremos.

La ruta sale de la calle Ancha y se interna en la plaza de la Catedral, donde encontramos el Edificio de Correos y Telégrafos (1912-1918), construido en estilo historicista medievalista por Manuel Cárdenas. Su estructura, en forma de castillo, recuerda al de la Casa Botines de Gaudí.

Ruta León Gaudí

El Edificio Dámaso Merino (1903) es el siguiente de esta ruta. En su momento albergó la casa palacio de Fernando Merino y conserva de aquel entonces el portalón de entrada a las caballerizas, el empedrado original y los azulejos del pintor y ceramista Daniel Zuloaga, uno de los renovadores del arte ceramista en España.

El arquitecto Manuel Cárdenas vuelve a la ruta con un nuevo edificio, el de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León (1906), perteneciente al historicismo gótico. El siguiente edificio es el más alejado del resto de cosntrucciones de la ruta. Se trata de las Escuelas del Cid (1902), la única muestra que queda de las múltiples obras que se realizaron a finales del siglo XIX para acoger centros educativos infantiles. Construido en ladrillo, pertecene al estilo historicista-neomudéjar.

Casa Botines León Gaudí

El Edificio Pallarés (1922), se encuentra en la Plaza de Santo Domingo (la antigua entrada a la ciudad, antes de la creación del ensanche) cerca de la Casa Botines de Gaudí. Es un edificio estrecho y alargado, con una vistosa fachada en forma de medio cilindro. En el se encuentra el Museo de León.

León de Gaudí

Sin salir de la Plaza de Santo Domingo y siguiendo la ruta marcada en el mapa, encontramos los edificios Goyo (1920) y el Hotel Oliden (1925) y el Calvo Quirós Casa Ciriaco (1913), todos de estilo historicista neobarroco.

Siguiendo por la Avenida de Ordoño II, encontramos en la misma manzana el Edificio Lorenzana (1912), de estilo modernista y el Edificio Casa Luben (1918), de estilo neobarroco en el que destaca su bonito chaflán rematado por una cúpula semiesférica.

Antes de cambiar de acera para regresar hacia la Casa Botines, encontramos el Edificio Casa Alfageme (1902), una casa de vecinos de estilo ecléctico-modernista y el edificio Balet Viñas (1910), obra modernista de Antonio Alcaide (el único de este autor en la ciudad).

Cambiando el sentido de la marcha, en la acera contraria a los dos últimos edificios mencionados, se encuentran las Casas Neomudéjares y el Edificio Casa Julio del Campo, un conjunto de edificios de ladrillo de estilo neomudéjar.

Los dos últimos edificios de la ruta los volvemos a encontrar en la Plaza de Santo Domingo. Se trata de la Casa Roldán (1922), de estilo neobarroco y rococó

ruta León

y el Edificio Casino Recreativo (1919), construido en ladrillo en estilo historicista regionalista y decorado con veneras (las conchas de la vieira) en homenaje al Camino de Santiago.

ruta Gaudí León

La ruta del León de Gaudí termina donde empezó, en la Casa Botines. Han sido más de 30 edificios que nos han trasladado a comienzos del siglo XX. Hemos descubierto la belleza de construcciones cuya historia, en condiciones normales, habría pasado inadvertida a nuestros ojos. Basta con convertirse en un flâneur, un paseante urbano y dejarse llevar por la voz de la ciudad.

Y es que hay un axioma imperturbable del acto de viajar: la belleza de cualquier viaje (ya sea por Polinesia Francesa o por las calles de León) está en nuestra manera de mirar, en saber observar lo que nos rodea como si fuese un libro que espera ser leído y experimentado.

INCISO: Para más información sobre actividades culturales y turísticas que ofrece la ciudad de León se puede acudir a la web del ayuntamiento de León y al portal turístico de la ciudad.

Turismo rural en la provincia de León

Si te encuentras de viaje por la ciudad de León, no puedes perderte la riqueza que esconden las distintas comarcas de la provincia. Una combinación entre el León urbano y el León rural es la mejor forma de descubrir todo lo que ofrece la provincia castellanoleonesa.

Para ello, puedes echar mano de la web www.conoceleon.es, creada por la Asociación Provincial de Turismo Rural de León, que funciona como central de reservas y como fuente de consulta y conocimiento.

Otra fuente de consulta e información es la página web de turismo de León, donde existe una gran cantidad de datos, rutas y propuestas de ocio para descubrir el territorio.

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Dani Keral

Fotovidéografo por vicio, colaborador en revistas Condé Nast Traveler, Yorokobu, Salvaje y Viaje con Escalas, guionista y locutor en el programa El Vuelo Sonoro de Radio Viajera. Culo inquieto.

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5 Responses

  1. Javier Garnica. dice:

    «Reforma del Palacio de VillasinTa», es incorrecto. Es VillasinDa.

  2. Javier Garnica dice:

    «Reforma del Palacio de VillasinTa» es incorrecto. Es Villasinda.

  3. Javier Garnica dice:

    Bien, Dani Keral. Para documentarse sobre la Calle Ancha, yo recomiendo el libro «La Calle Ancha, cuando era estrecha», de Juan Carlos Ponga Mayo. Detalla cada con precisión cada edificio.
    Disculpa que repitiese el comentario. Torpeza, simplemente.

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