VIAJE al PLANETA IMAGINARIO (V aniversario de Un Viaje Creativo)

Nota previa: El 1 de marzo de 2020 mi blog cumplió 5 años y lo quise celebrar de una forma especial: un viaje a un planeta imaginario creado a múltiples manos. El azar ha querido que, entre retrasos y viajes, este planeta estuviese listo justo en el momento en el que el mundo real está atenazado por una pandemia. No se me ocurre una coincidencia más bonita.

Hoy os invito a hacer un viaje imaginario por la creatividad de 27 cerebros viajeros. Pero antes vamos a retroceder un poco en el tiempo para entender de dónde surgió todo.

Allá por 2015, publiqué el primer artículo de mi blog, en el que hablaba de un gran viaje y una difácil decisión.

Lo que comenzó como una rebelión interior acabó convirtiéndose en toda una revolución vital: viajes de varios meses por Asia, Oceanía y Sudamérica y una nueva profesión laboral (la de blogger y creador de contenido) que me ha traído algunos premios y reconocimientos.

Pero, sobre todo, personas.

Muchas (y bonitas) personas.

Para este artículo decidí rescatar algo que hice en los comienzos de mi web (cuando la creatividad y las raruneces campaban a sus anchas) y que me empezó a conectar a varias de estas personas: las preguntas creativiajeras.

Estas eran 10 preguntas algo peculiares que fueron pasando en cadena entre diferentes bloggers y viajeros. En una de esas preguntas proponía lo siguiente:

¿Creamos un mapa entre todos? Inventa el nombre de un país, con su capital y con dos o tres cosas importantes que lo caractericen (si pasa por él un gran río, cordillera, desierto, puerto, playas, volcanes, si tiene muchas islas… lo que se te ocurra.

Ahora he decidido rescatar esa pregunta para enviársela de forma directa a gente que considero especial (vinculada al mundo blogger y viajero) que ha aparecido durante estos 5 años y que nunca llegó a recibir aquel cuestionario (no he podido incluir a todos todísimos, si no, esto resultaría interminable).

Después de recibir las descripciones de los distintos países, lo que he hecho es reunir sus respuestas (y las algunos de los que respondieron a las creativiajeras allá por 2015) y aportar mi parte creativa interpretando y dibujando sus palabras.

De esta forma, lo que ha surgido es un planeta imaginario en el cada persona ha puesto una parte de sí misma, un ejercicio de creatividad que se acerca, en cierta forma, a las «Ciudades invisibles» del escritor Italo Calvino.

Aquí da comienzo el viaje a este planeta, libre de coronavirus, malos rollos y otras cosas nefastas.

Viaje al planeta imaginario

A continuación vais a encontrar 26 mapas y 26 descripciones de cada país. Cada autor se dejó llevar por su imaginación, su humor, sus experiencias y sus emociones.

Este es un viaje para leer con calma. No es un «qué ver», «qué hacer», qué «visitar».

Es un «qué sentir». Espero que disfrutéis del paseo sensitivo.

Pinpilinpauxa, por Miryam Tejada (Adonde quiera que vaya)

Pinpilinpauxa es un país de 15.000 habitantes descubierto por un antropólogo vasco. Para visitarlo es necesario un permiso especial (se solicita por internet, pero no le dejan acceder a cualquiera), ya que su pecularidad es que habitan infinidad de especies protegidas de mariposas. De ahí su nombre, pinpilinpauxa significa mariposa en euskera.

El clima caliente favorece el bienestar de éstas especies y de los turistas que cada año visitan el país y tienen asegurado el buen tiempo.

Solo con aterrizar en Pinpilin, la capital, te darán la bienvenida cientos de mariposas y no se separarán de ti durante toda tu estancia. Si eres aficionado a la fotografía o no (querrás sacar la cámara de la maleta ya en el avión), te llevarás de recuerdo en la cámara una variada gama de colores, que quizá nunca antes los habías visto.

El país tiene varias islas vírgenes que si haces amistad con algún lugareño te llevará y las podrás explorar a tus anchas.

El turismo aún no está muy desarrollado, ¿pero a quién le importa? Las vacaciones sin aglomeraciones son las mejores. ¡Eso es desconectar, y lo demás son tonterías! Los turistas que más visitan Pinpilinpauxa son los vascos. Atraídos por la historia de un gran antropólogo y por lo que la leyenda cuenta: “que si antes de los 40 años no has visitado Pinpilinpauxa ir de comida a las sociedades gastronómicas vascas con la cuadrilla de amigos las txuletas se te indigestará”. Y eso para un vasco es sagrado.

Jalalabuba, por Leticia Casetta (Mochileando por el Mundo)

En Jalalabuba, la capital de Chupiprulilì, pasa un fenómeno extraño… a las 54h de la noche, durante la fase REM de sus habitantes, la aurora sideraustraleupiteca se desvela en toda su belleza: la tierra se tiñe de turquesa, los mares de oro y los cielos de violeta. Este fenómeno solo se puede apreciar tras haber bebido 21 chupitos de licor de brurulì, cantar el hulahuladabadu cabeza abajo y besar con las manos los cachorros de huanatobratikokoko.

Medrania, por Eva Abal y Dani Keral (Una Idea, Un Viaje / Un Viaje Creativo)

Medrania es el país de los soñadores. Allí no hay barreras que impidan a la gente luchar por conseguir sus sueños. El sur y el oeste del país tienen una costa que va desde los verdes acantilados y fiordos del norte hasta las extensas playas de arena negra formadas por volcanes ya extintos en la zona más meridional. El agua es cálida, y los medranios de esas regiones, de tez oscura y ojos rasgados, disfrutan de las puestas de sol casi como si de una celebración religiosa se tratase. Aman y veneran la naturaleza.

La capital del sur, Bujurpür, es animada, con mercados callejeros custodiados por altas palmeras. Está llena de palacios que una vez fueron de reyes y ahora han sido convertidos en AdSs (Aceleradoras de Sueños), donde los niños ingresan de pequeños para cultivarse y crecer orientando sus ilusiones, hasta darles forma para convertirlas en un modo de vida.

La zona noreste de Medrania es puro vértigo. En ella dominan las altas cumbres montañosas, cubiertas por nieves perpetuas y tapizadas por grandes bosques centenarios de hoja caduca. Ocultos entre la arboleda, se esconden tres lagos de brillante color azul celeste, el cual adquieren de absorber el fulgor de la gigante azul Bellatrix, la tercera estrella más luminosa de la constelación de Orión.

En uno de sus valles se encuentra la capital del norte, Versalia, la única población que el ser humano fue capaz de fundar en la región. En Versalia no hay muchas casas, ya que estas solo pueden ser construidas con madera de árboles hendidos por el rayo y en su mitad podridos, que, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes les hayan salido. Los habitantes de Versalia tienen un profundo amor por la naturaleza y su lengua, el versalio, es la que dio lugar al llamado lenguaje poético, expandido por el mundo a través de unos curiosos seres de mirada melancólica llamados poetas.

Arnau, por Alicia Bea (Objetivo Viajar)

Arnau es un pequeño archipiélago situado en el mar de Pompeu. En la mayor de sus islas, está su capital, Beanan, el mejor lugar para empezar a descubrir los usos y costumbres de esta singular república. Singular por su orografía, que combina altos acantilados que se desploman en pequeñas calas, fértiles llanuras regadas por el río Bonaigua y un bosque endémico que culmina en el pico del Cim, a 2.300 metros de altura. Pero, sobre todo, singular por las leyes que rigen esta tierra. Y es que su población -poco más de 12.000 habitantes- decidió en el último referéndum romper las ineficaces y excluyentes reglas del juego que marcaban su día a día.

La iniciativa partió de uno de los Hombres Sabios de la isla, un viejo explorador que tras recorrer todo el planeta regresó a Arnau con una libreta llena de notas que cambiarían para siempre la vida de los isleños. Desapareció el dinero y el bien más preciado pasó a ser el tiempo. Se hizo un censo con las habilidades de cada ciudadano para cubrir las necesidades de la nueva sociedad en materia de logística, suministros, cultura y sanidad. Muchos tildaron a Arnau de utopía, pero lo cierto es que los años le han dado la razón. Este trueque de tiempo funciona y, según las últimas noticias, más países han adoptado lo que ya se conoce como el método EMEQQV (el mundo en que queremos vivir). Y no, no hace falta visado para entrar en Arnau. Solo se necesita tiempo. Tiempo para sumar con tu presencia, tiempo para disfrutar de su clima templado, tiempo para charlar alrededor de una fogata. Tiempo para desconectar y reconectar. Tiempo para comprobar que otra vida es posible.

Humorovia, por Rafa Frías (Viajes con Humor)

Humorovia es un país perteneciente a la ONP (Organización de Naciones Positivas) y se ha convertido en el país más recomendado por psicólogos de todo el mundo.

Su capital es Ciudad de Carcajada, donde siempre hace buen tiempo y nunca hay tráfico. Se encuentra localizada a los pies de la Cordillera Premisa, siendo el pico más alto de la misma Remate. La ciudad es atravesada por el Río Chiste Malo, cuyas aguas cristalinas siempre dejan un buen sabor de boca.

En la periferia del país, en una zona en sombra donde nunca da el sol, se encuentra el Valle de los Ofendiditos, un lugar que debes evitar a toda costa para no ser infectado con enfermedades como la Coronaindignación o el Síndrome de la Mala Cara.

Remeny, por Vero Boned (Sin Mapa)

Rémeny tiene 358 km², el mismo tamaño que el Lago Okhrid, y el 40% del país está cubierto por vides que son el sustento principal de la población.

En la capital, Usawa, ninguna edificación supera las 3 plantas y tiene tantas fachadas como colores pantone. Lo más llamativo de la capital es su biblioteca, que tiene una sala onírica donde guardan los libros que sus habitantes escriben con los sueños que han tenido -y recuerdan- a lo largo de sus vidas. La persona más longeva del país llegó a escribir 9 volúmenes. 

Pero es el resto del país lo que realmente fascina. Además de los eternos viñedos, hay cuatro pares de pequeños lagos, como ojos que miran el firmamento. Cada par de lagos tiene un color diferente: celeste, rosado, verde ¡y hasta uno blanco! Pero el secreto mejor guardado de Rémeny es una cueva con la galaxia reflejada en sus paredes rocosas llenas de minerales. Los científicos no logran descifrar cómo es posible que cambie el brillo a diario para ajustarse a la visión la de la vía láctea de cada noche. Otro misterio es que no se puede fotografiar ni filmar. Cualquier intento es en vano porque las imágenes aparecen negras. Solo el ojo desnudo es capaz de apreciar esta “maqueta” del universo.

Emptyland, por Miguel y Mónica (El Viaje de Sofi)

País: Emptyland. Capital: Hiatus D.C.

En Emptyland no hay mucho que ver. De hecho, no hay nada que hacer. No hay excursiones de Civitatis ni tampoco de GetYourGuide. Si quieres dormir allí debes de hacerlo al raso; no funciona Booking ni Airbnb. Sin embargo, a este país llegan cada vez más turistas. Aburridos de Freetours y cansados de tener que visitar tantos «imprescindibles». Viajeros que solo buscan descansar de los tours, de los museos y hasta de ellos mismos.

Meilean, por Patri Rojas (La Cosmopolilla)

Meilean, la isla errante.

Algunos marineros canarios afirman haber visto su silueta al amanecer, entre la bruma. Esa novena isla que aparece y desaparece a capricho de las mareas. Otros navegantes de Azores o Cabo Verde cuentan el mismo relato, adornado de sirenas. San Borondón, la isla fantasma o la Errante la llaman, ubicada en algún punto de la Macaronesia, burlona y esquiva. Se equivocan y aciertan a la vez. Con un tamaño similar a Gran Canaria, su nombre real es Meilean, que significa en gaélico antiguo “Mi isla”. Fue conquistada hace unos mil años por la valiente capitanaDàna, navegante irlandesa desde la infancia habiendo perdido a su padre en una tormenta. Guiada por los alisios arribó a sus costas y quedó fascinada por la belleza salvaje de un lugar aún inhabitado, virgen. Fundó su capital al sur, con su mismo nombre, Dàna , construyendo casas de roca volcánica aferradas al acantilado con jardines colgantes de buganvillas. Pronto descubrieron el prodigioso secreto de Meilean: no es una isla cualquiera. No está unida a la corteza oceánica porque lo que, de alguna extraña forma, flota y se mueve por los océanos. Meilean es una pequeña república viajera.No sólo por el archipiélago de la Macaronesia, donde fue forjada y, en algún momento de la Historia del Planeta, se liberó. Hay veces que se ubica frente a las Antillas y la costa sur del Caribe: de ahí se cree que vinieron los colibríes, quetzales de cola larga y otras aves tropicales que pueblan el conocido como “Valle de los colibríes”. También Meileana veces viaja cerca de la Antártida, cuando sus vecinos se asombran de contemplar ballenas jorobadas haciendo cabriolas en un mar furioso y azul. Aproximadamente, cada cinco años, se acerca al Polo Norte. Los habitantes de esta isla lo perciben de antemano porque sienten cómo los días se tornan cada vez más fríos, el hielo cubre la costay La Cordillera, como llaman a las montañas que coronan el corazón de la isla a más de 3.000 metros de altitud, brilla de nieve. Es entonces cuando sucede el espectáculo: en Meilean se deleitan con las luces del norte. El cielo se colorea de verde gracias a la Aurora Boreal. Apenas existen mapas de este país vagamundo. Lo cierto es que su escarpada fisionomía, de abruptos valles -un total de 7- y su continuo afán de movimiento, ha hecho que Meilean apenas esté poblada de humanos. Los descendientes de Dàna y otros marineros que, casualmente, lograron encontrarla y se establecieron en ella apenas superan los cinco mil. Provenientes de diferentes lugares de la Tierra, su pequeña y a la vez variada población se distribuye en la costa sur, en tres pequeñas villas encantadoras: Dàna, la capital; Grianach (“La ciudad soleada”) y Gaoithe (“La ventosa”). El norte de Meilean es rocoso, de abruptos acantilados y calas de arena negra en las lindes mismas del bosque. En el centro, sobresalen 7 picos verticales casi siempre cubiertos d nubes, creando un microclima de aire templado y prados de hierba fresca. Los 7 valles conectan entre sí a través de desfiladeros estrechos con pasajes de cascadas y grutas. El ya nombrado bosque de los colibríes es uno de los más frondosos; el que mejor huele, el valle de los árboles frutales. Aunque el preferido para hacer excursiones y dormir en cabañas de madera es el valle de los Mil colores. Un paisaje que muta a capricho del lugar geográfico en que se hallen del mundo, pudiendo crecer plantas tropicales como transformarse en una tundra siberiana o desierto florido. La villa más bonita quizás seaGaoithe: sus casas están pintadas en colores y, sobre una colina, hay una caracola gigante. Un lugar de culto y ritualespara los isleños, al que llaman Òranna Mara. Al cumplir 21 años, los jóvenes de Meilean dejan flores y conchas como ofrenda, antes de lanzarse al mar para explorar el mundo. Algunos tardan meses, otros años en regresar. Cómo encontrar el camino a casa y la ubicación exacta de una isla que vaga por los océanos no es sencillo.Pero idearon una fórmula: sólo tienen que seguir el vuelo de los flamencos de plumaje azul, autóctonos de Meilean. Ellos siempre saben cómo localizar la laguna rosa que les vio nacer.

Araná, por Arianna Arteaga (Trapitos de Viaje)

Mi país se llama Araná, es una isla de aguas azules y arena blanca, repleta de cocoteros. Cálida todo el año. La cruza un río gigantesco que la baña toda de verde en un gran espiral de agua y vida. El origen de ese río es un enorme tepuy como los de mi país, del que cae una cascada tan hermosa como el Salto Ángel, pero todos la respetamos y la nombramos Kerepacupay Vená en correcto pemón. No tiene ciudades con edificios, sólo pueblitos pequeños de puertas abiertas y gente sentada en la calle frente a su casa saludando al sol. Un gran arrecife de coral la bordea, así que su mar es tan biodiverso como sus selvas. Acceder a Araná es sólo para aventureros, pues ningún motor puede entrar.

Calvino, por Álex y Cris (Ahora toca viajar)

Calvino es una capital-país. Ha evolucionado tanto que la ciudad original creció hasta abarcar la extensión completa del país. Y si preguntáramos a los calvinos por su grado de felicidad, un 98% contestaría que es óptimo.

Dos rasgos definen a la perfección Calvino: Hay muchas librerías y los aviones vuelan bajo para que los viajeros puedan despedirse de sus familiares por la ventanilla. La asombrosa cifra de librerías, una por cada cien habitantes, muy por encima de cualquier otro país, utópico o real, se debe a que cuando los calvinos llegan a la mayoría de edad, que es a los 15 años, deben escoger su nombre oficial basándose en el nombre de algún personaje de la literatura calvina, por eso siempre necesitan tener una librería cerca. Es más, les inquieta no ver el escaparate de una cerca de donde se hallen en ese momento. Se ponen nerviosos. De ahí el dicho famoso de “estás más nervioso que un Calvino sin libro”. Está claro que lo más importante en la vida de un calvino es leer y viajar. Pero quizá, el rasgo geográfico que atrae a tantos visitantes a Calvino son las estupendas playas que se encuentran en la zona norte, y que curiosamente ningún escritor del país ha conseguido plasmar su belleza en la rica literatura calvina.

Sayari, por Alicia Ortego (Los viajes de Ali)

Este es un país llamado Sayari, y está en un punto indeterminado del Gran Océano. ¿Es una isla? Más bien una península, pero el brazo que la une al continente tiene cientos de kilómetros. Es de arena de puro coral mezclada con cuarzo. Si vas caminando, necesitas varios días, así que los habitantes de Sayari prefieren ir a remo costeando ése cordón umbilical. 

Cuenta la leyenda que Sayari flotaba sin rumbo fijo y sus habitantes iban siempre mareados, así que se les ocurrió hacer un un amarre a tierra firme. Lo hicieron a mano, amontonando arena que no sabemos de dónde salió,  pero como este país no se estaba quieto, tardaron cientos de años y el nexo quedó así de largo. 

Sayari no tiene capital, pero sí algunos pueblos. De espíritu pacífico y sonriente, la vida es tan tranquila como uno quiera. Lo mejor es que este país-península-casi isla tiene volcanes extintos que terminan en playas de color negro, en el norte. Selva tropical con todo lo que puedes encontrar en la selva, en su lado oeste. Playas blancas con una increíble vida marina y todo el juego de colores azules y verdes propios del Paraíso, en el sur. Y agrestes acantilados de caliza blanca y ocre en su lado este. Y con este cocktail de paisajes puedes tener tu propio cocktail de vivencias, experiencias, y sensaciones, siempre y cuando lo dejes como lo encontraste. Es decir, limpio. Porque si algo caracteriza a los habitantes de Sayari es lo mucho que quieren a su tierra, y lo conscientes que son de que quererla es mantenerla tal y como fue, buscando siempre el equilibrio con sus vidas. 

Sayari, Utopía… qué más da, pero habría que buscar algo así para nuestros mapas ¿no? 

Sin Fronteras, José Pablo y María José (A tomar por mundo)

Sinfronteras es un país situado en medio del Pacífico, sin otros países limítrofes. En este territorio insular no es necesario visado para acceder y según el artículo número 5 de sus constitución, están prohibidas todas las barreras, vallas o aduanas que limiten el movimiento de personas. De hecho, se cita literalmente: “se prohibe el peor invento del hombre: las fronteras”

Se puede llegar en barco, nadando desde islas cercanas o en avión, a su capital, Soñalista. Desde ahí se puede uno mover andando o en bicicleta por toda la isla. La única recomendación de viajes que ofrece su oficina de turismo es que no te olvides de las chanclas de la playa. Como dice su slogan turístico: “Sinfronteras, be happy in chancletas”.

Su principal atractivo es la calidad de vida. Aquí hay un monumento en forma de habitante que te recuerda los valores fundamentales para ser feliz en el día a día. Y por la comida, no te preocupes. Hay mucho pescado y marisco, pero lo que no te puedes perder son sus papas aliñadas, un plato tradicional a base de patatas, aceite de oliva local, cebollas y su perejil. Querrás pedir un tupper plastic free para llevártelas como souvenir a casa. 

Polasetiki, por Claudia (Los viajes de Claudia)

País: Polasetiki. Capital: Ka

De la crisis extrema del plástico en el siglo XXI nace Polasetiki, una isla perdida en el Índico de unos 3.000 kilómetros cuadrados, construida casi en su totalidad ¡con una impresora 3D! Desde las farolas a las viviendas, todo está hecho con material reciclado. La filosofía del país es que cualquier cosa debe tener una segunda vida (quizás por eso son creyentes de la reencarnación). Sus habitantes han desarrollado la rara habilidad de aguantar horas bajo del agua, así que los niños se entretienen buscando tesoros hundidos mientras los mayores toman en la orilla helado de cerveza y limón, el aperitivo preferido de los polasetikos. La primera vez que fui a Ka me impresionaron sus jardines colgantes, parecía que todo estaba cubierto de verde, era la ciudad más similar a una jungla que jamás había visto. Precisamente el hecho de poseer tantas plantas traídas de todas partes del globo ha hecho que cientos de especies de aves diferentes se animen a pasar largas temporadas en la isla, por lo que es normal que al pasear te revoloteen loros, tucanes, flamencos, ¡e incluso pingüinos de sol! Aunque claramente mis favoritas son las mariposas que vuelan de las páginas de libros leídos.

Tsuru, por Marina Hernández (Maitena Caimán)

Tsuru es un país enclavado entre montañas, pero al contrario que en los países de interior, la gente es muy abierta. La vida se vive mayormente en la calle, y la música es obligatoria –órdenes del no-gobierno. La vida se basa en encontrar cuál es la manera que tiene cada ser humano y cada elemento de la naturaleza de llegar a ser lo que es en potencia. Se convive alegremente con lo invisible, sin miedo ni temores, y todos los ciudadanos han desarrollado un lenguaje no verbal para comunicarse con los árboles, los ríos y las piedras. Y ellos también hablan. No se necesitan leyes porque cada uno vive de acuerdo a sus mandatos propios y comunes. En nuestro tiempo libre hacemos arte, de todas las maneras posibles. Nadie se encargó de inventar las pantallas, así que miramos la vida con los ojos abiertos y cerrados.

Miranda, por Gloria y Jose (El viaje me hizo a mí)

Miranda es un país que no es ni grande ni pequeño, está enclavado en un valle que no tiene grandes accidentes geográficos y su capital, Benvida, tampoco tiene grandes monumentos.

Un lugar que en principio no tiene “nada que ver”pero que te atrapa por completo desde que pones un pie allí por un detalle que lo hace diferente a cualquier otro país: todas las personas son bien recibidas y al llegar aportan parte de su cultura con lo que la de Miranda se enriquece constantemente.
Por las calles de Benvida siempre verás más personas que coches y no existen los centros comerciales. La Coordinadora General de Miranda los cerró todos y en su lugar mandó construir parques con grandes zonas verdes en donde niñ@s y ancian@s pasan la mayor parte del día jugando gracias a las medidas de relación intergeneracional impulsadas por el Ministerio de Patrimonio Personal.
En Miranda las personas adultas eligen su trabajo sabiendo que todos los oficios requieren el mismo tiempo de trabajo y reportan el mismo salario. Así cada persona decide con que tarea puede aportar más a la sociedad, respetando las técnicas de producción mirandesas que cada persona mejora durante su vida adulta para, posteriormente, transmitirlas a los niños con la llegada de la jubilación.

Tormenta, por Rebeca Serna (Viajeros 3.0)

Os invito a descubrir el bellísimo país de Tormenta. Su capital, Trueno, nos ofrece esa mezcla de gran urbe capitalina sin perder ni una pizca de encanto y personalidad. Pero lo mejor lo tenemos a su alrededor. Estamos ante un gran archipiélago repleto de islas de todos los tamaños y morfologías. Miles de ellas y la mayoría aún sin habitar. Salvajes, dominadas por viejos volcanes y grandes playas desiertas de aguas gélidas y cristalinas. No es la imagen convencional que tenemos de paraíso pero, os lo aseguro, lo es a todos los niveles.

En Tormenta la climatología toma el mando de la situación. Hay que asumir las condiciones que impone. Pueden cancelarse los transportes durante días por temporales repentinos o que una niebla espesa nos impida disfrutas de estos paisajes indómitos por tiempo indefinido. Pero al final las sensaciones son únicas. Es como descubrir un pedacito de planeta tierra tal y como debió ser hace miles de años, antes de la aparición del hombre. Sus habitantes, orgullosos de su procedencia y con un más que aceptable nivel de vida, sienten cierto recelo ante un turismo que no para de crecer. ¿Estamos ante el final del último reducto real de naturaleza virgen? ¿es Tormenta el único lugar del mundo en el que el hombre respeta y no coloniza?. Os invitaría a descubrirlo pero creo que, por el momento, vamos a mantener el secreto. 

Ludilia, por Aniko Villalba (Viajando por ahí, Escribir.me)

Ludilia
Capital: Pitufina
Es una isla volcánica ubicada en el Pacífico.
Ahí vive una tribu que venera a cualquier objeto naranja.
Son muy buenos surfistas.

Karibuntu, por Let y Pablo (Aprendizaje viajero)

El país remoto de Karibuntu es una pequeña península unida a un gran país de la costa este del mundo. Lo que más llama la atención a simple vista, o mejor dicho a vista de estación espacial, es su forma tentacular, de gran pulpo de las profundidades. 4 tentáculos que forman un todo con Safiri, su capital, situada en el centro de lo que sería la gran cabeza del pulpo.

Aunque todos estos “tentáculos” poseen un poco de todo, cada uno destaca en algo concreto, todo ello esencial para la evolución del país:
● Tentáculo 1 → región de grandes lagos
● Tentáculo 2 → praderas y pastos
● Tentáculo 3 → grandes bancos de peces
● Tentáculo 4 → el sol más radiante

Además, Karibuntu se rige por dos normas esenciales:

  1. Todo el mundo es bien recibido.
  2. Nadie se queda atrás, nadie es más que nadie.

Rakau, por Silvia y Sergio (Sin parar de viajar)

Rakau es un país formado por cientos de islas en medio del Pacifico. Fueron nuestros antepasados españoles los que descubrieron este increíble lugar. La población es de medio millón de habitantes, repartidos por todas sus islas, aunque es en las 3 islas principales donde se concentran la mayoría.

Rakau significa «árbol» en el idioma local y su capital Kākāriki significa «hierba verde que cubre el terreno». Conociendo el significado de su nombre, puedes ya puedes imaginarte que la geografía es muy diversa y cada isla es especial. Y donde podemos encontrar volcanes, altas montañas y grandes lagos en muchas de ellas y el color verde lo inunda todo gracias a sus infinitos bosques de helechos, grandes arboles y praderas.

La diversidad animal es infinita. En el mar encontraras grandes poblaciones de ballenas jorobadas y azules que pasan en sus aguas gran parte del año. También se puede disfrutar de grandes mantas y tortugas gigantes. En tierra podemos encontrar cientos de aves, destacando el pequeño pajarito regordete que abunda en todas las islas, conocido como Kiriki. Las aves viven en estas islas con la tranquilidad que da saber que no existen depredadores.

Para acceder a este lugar único solo puedes hacerlo en avión, volando desde Australia o América. Y el desplazamiento entre islas solo se realiza en ferry o pequeñas embarcaciones típicas de colores. Por cultura, el alojamiento para el turismo en todo el país es en cabañas de madera, y que permite al visitante conectar con la naturaleza  de una forma única. Los trekkings junto al snorkel son la actividad más realizada en  Rakau.

El país está basado en el modelo de República, con un gobierno central para las decisiones comunes pero donde cada isla se administra de forma independiente. Los idiomas son el Kupu y el español, por lo que si eres hispano hablante conocer la cultura de Rakau será mucho más fácil para ti.»

Tarchipé, por Adriana Herrera (Viaja el mundo)

Mi país se llama Tarchipé y es una isla tan pequeña que la capital es una esquina llamada Rocazul. Las casitas son de madera y todas tienen hamacas de colores. No hay carros, solo bicicletas. No hace calor porque sopla una brisa suave todo el año. Las playas que rodean a Tarchipé son azul claro, la arena no se pega al cuerpo y de las montañas (de la que brotan muchas frutas y carnes) cae agua dulce y fresca. Todos van descalzos, y la bebida oficial es el agua de coco.

Inspirolandia, por Alba Luna (Alba Luna)

Inspirolandia, capital Tirunpí.

¡Ay, qué bonito país! Un país rico en frutas tropicales, abundantes ríos, naturaleza salvaje y donde no se necesitan leyes porque todo el mundo se respeta. Lo mejor de todo es que ¡no hay políticos! Los que quedan malviven en una de las islas que hay alrededor de la península. El concepto de ciudad no existe, todo el mundo vive en casas de una madera especial que no hace daño al medio ambiente porque según se tala vuelve a generarse.

Es de muy mala educación saludar a alguien sin sonreírle y ser profesor es un trabajo muy digno y de gran prestigio nacional. Muy importante: por decreto general no existen los palos de selfie.

Todos los viernes una persona del municipio cocina una receta nueva para el resto de los vecinos y así llevan haciéndolo generación tras generación.

Lo único que está prohibido en este país es quejarse. ¿De qué quejarse si vives en el paraíso?

Italaña, por JAAC y Sara (Salta Conmigo)

Nuestro país es Italaña, una península de forma redondeada mezcla de nuestros dos países, con algún pequeño añadido… La capital, en el centro, es Roma, pero una Roma sin coches, solo con transporte público que, mágicamente, funciona. Tiene algún barrio de Madrid, de hecho el nuestro: Malasaña. Todas nuestras ciudades y zonas favoritas de los dos países están aquí: de la Costa Brava a los Dolomitas, cada una en un extremo, pasando por Granada o Bologna. Y puedes encontrar pasta al dente, txuletón vasco, helados artesanales italianos y churros de los buenos buenos en todos los lados. ¡Ah! y en otro extremo hay una zona de selva llena de templos por descubrir en los que sentirse Indiana Jones y Lara Croft.

Jívala, por Nati Bainotti (Mi vida en una mochila)

Jívala es una isla, ni muy grande ni muy chica, ubicada cerca de Sudamérica, cerca como para llegar en ferry, lejos como para no sentirse cerca. La capital se llama Frigs, pero lo de capital es sólo un decir: ahí sólo va la gente para hacer trámites. Las casas están dispersas, algunas un poco agrupadas, y otras perdidas. Cada uno arma su casa donde quiere: mirando el mar, en las laderas de las montañas –porque una isla como Jívala tiene muchas montañas-, en el bosque entre los pinos y el río, cerca de la cascada. Frigs, en pocas manzanas, es como le gusta a sus habitantes: tiene calles empedradas, construcciones de colores pasteles, mesas blancas para tomar un café, guirnaldas y lucecitas de colores en las puertas de los negocios, bancos de madera para mirar el atardecer, artistas callejeros. Y la gente, cuando vuelve a su casa, se libera de sus zapatos: eso significa ya llegué. Y eso –la conexión con la tierra- les amplía el tiempo.

Keropi, por Laura Fernández (Meridiano 180)

Keropi es una archipiélago de pequeñas islas y fiordos.. Su principal característica es que está llena de Baobabs, aunque no son originarios de allí. Según la leyenda, los ropis los trasladaron del asteroide B612 para evitar que lo destruyese. Luego descubrieron que en ellos podían levantar sus casas y en la parte inferior colgar sus hamacas donde tumbarse a leer. Su capital, Kirrin, es la más grande del archipiélago. En sus orígenes era una pequeña isla donde se intercambiaba la mercancía. Ésta contaba con un castillo. Hoy sólo quedan los cimientos. Fue descubierta por cuatro niños y un perro, quienes dejaron numerosos escritos sobre sus aventuras en busca de un tesoro. Hoy, sus libros son una de las joyas más preciadas de la biblioteca pública de la ciudad, el edificio más grande y antiguo de la isla. Los ropis son una comunidad un tanto peculiar. La ironía es una de sus principales características. Uno nunca sabe si están hablando en serio o no. Igual que tan pronto están muy felices como un poco tristes. En Kenopi, en general, llueve mucho, por eso tienen los arcoiris más espectaculares del mundo. A los locales la lluvia les gusta, les refresca del calor.

Ikania, por Laura Lazzarino (Los viajes de Nena)

País: Ikania. Capital: Mirak.

Las praderas de Ikania están entre los paisajes más hermosos del mundo. Y sus islas volcánicas (amarillas en primavera, verdes durante todo el invierno) son famosas por sus enormes mariposas. La gente de Ikania vive en pequeñas aldeas, y su capital no se parece a las grandes metrópolis. Por el contrario, es una ciudad pequeña y peatonal, donde la mayoría de la gente se transporta en bicicleta, skate o patines. Mirak es famosa por sus festivales de cine temático y sus concursos de graffitis en granos de arroz. La temperatura es otoñal todo el año, y por eso siempre es un buen momento para comer waffles con caramelo, postre nacional de Ikania.

Mochilandia, por Rubén y Lucy (Algo que recordar)

Extracto del artículo Reflexiones sobre Mochilandia de Algo que recordar:

Hoy, te despiertas pensando en Mochilandia. Ese un lugar perdido tan difícil de ubicar. De encontrar. De visitar. Ese lugar que no para de crecer. De expandirse hacia todos lados con sus desiertos al norte y sus glaciares al sur. Con su jungla al oeste, sus famosos y enormes cañones del este, esas grandes cumbres del interior, sus ciudades divididas por ríos con motos en lugar de coches y los coloridos fondos marinos en sus costas. Entre todos esos imperdibles de Mochilandia, también puedes perderte por sus paisajes kársticos, sabanas, cascadas y altiplanos. Es curioso que sin saber muy bien donde estás… te encuentras.

En Mochilandia no sabes en qué día vives… pero vives cada día. Sin pretenderlo. Hay templos, iglesias y mezquitas. Los hostels son baratos y con vistas al mar y en los dorms nadie ronca y siempre hay lockers donde meter lo poco que llevas contigo. No hay McDonald´s, ni Starbucks y te tienes que conformar con desconocida comida que adelgaza sin esfuerzos y café recién tostado y molido. Sin nata ni calorías, eso sí.

Tampoco hay Zaras, Bershkas, ni H&M´s… pero sí pantalones de mil colores a cien rayas que no desentonan. No hay estrés, reuniones, ni despertadores. Los niños no lloran por nada y como nunca nadie jamás ha pasado por allí antes regalando inestabilidad en forma de monedas, no piden dólares a cambio de que les hagas una foto. Y los adultos… los adultos te observan a mirada limpia y en un ataque de valor te piden inmortalizarse contigo, que para eso eres el raro. Y tiemblan. De nervios o de miedo. Quién sabe […]

Dani Keral

Fotovidéografo por vicio, colaborador en revistas Condé Nast Traveler, Yorokobu, Salvaje y Viaje con Escalas, guionista y locutor en el programa El Vuelo Sonoro de Radio Viajera. Culo inquieto.

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4 Responses

  1. Alba Luna dice:

    ¡Qué genial, Dani! Gracias por hacerme viajar una vez más a través de tus textos y por crear iniciativas tan bonitas.

    ¡Que se os sea leve la cuarentena!

  2. Que grande eres! Menudo post ingenioso, currado e interesante. Especialmente en estas fechas.
    Muchas gracias Danieeee!! Un fuerte abrazooooo

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