Y de pronto… Rishikesh!

Rishikesh aparece cuando más lo necesitas.

Ram Jula
Tras  el hermanamiento de Mathura, las viudas de Vrindavan y el caos que medio odias-medio amas de Delhi te apetece, de repente, ir a ese lugar que algunos entendidos sugieren como lugar ideal para empezar a viajar por India.

Y lo es. Rishikesh es un gran oasis en mitad del caos indio. 

Esta ciudad es, por así decirlo, la cuna del yoga y de los pocos lugares donde puedes ver al río Ganges virgen de “porquería”. Y eso se transmite por todos sus rincones.

Tras pasar por Haridwar y tomar un bus local por 30 rupias para llegar a la ciudad de los puentes, percibes que hay dos Rishikesh.

  • El puramente indio, donde te encuentras la India tal y  como ya la has conocido.
  • El “mixto”, donde te encuentras la presencia del ritmo “shanti shanti” que atrae a extranjeros “hinduizados” y a Indios algo más armonizados. Ahí es donde hay que ir.

Rishikesh

A 10 minutos en rickshaw desde la estación de autobuses del Rishikesh “indio”, llegas al Laxman jula, uno de los dos puentes que atraviesan el Ganges en esta parte de la ciudad.

Y ahí empieza la magia. De pronto los claxon se reducen a más de la mitad, las calles están “algo” más limpias y comienzas a ver más gente con un ritmo más calmado.

Pero la magía se extiende también a tu alrededor:

Montaña.
Montaña y árboles.
Montaña, árboles y cielo limpio y puro.

Rishikesh

Comienzas a ver carteles de “Yoga”, “Ayurvedic food”, “Meditation”…. Y pronto comprendes en tus propias carnes que no es solo un simple señuelo para turistas: LOS DESAYUNOS TE ALIMENTAN PARA 4 AÑOS.

Comida Ayurvédica

Poco a poco te adentras, exploras, caminas descalzo hasta el último escalón de cada templo hindú. Este lugar vibra… vibra a un ritmo que antes no habías experimentado.

Templo Hinduísta

Te acercas por primera vez a la madre Ganga, al gran Ganges, y te mojas en sus (todavía) limpias aguas junto a los lugareños ante la distraída mirada de los entes vacunos.

Ganges Vaca

Te vas dando cuenta poco a poco que este lugar es otra India… una cara más limpia y menos crispada… La pureza que ya viste en otros lugares oculta bajo la basura, aquí la encuentras con la piel descubierta, más brillante, más luminosa.

Niña Rishikesh

Y de pronto piensas que quieres más. Y te vás de ese Laxman jula, más lleno de esos extranjeros hinduizados y te dirijes a la zona de Ram jula, a apenas 1 kilómetro río abajo, donde hay más porcentaje de indios y decides pasar un par de días en un ashram , al Parmath Niketan,

a convivir más cerca con la armonía yogui, a fusionarte con la música y vivir celebraciones de acción de gracias a la madre Ganga

Celebración Madre Ganga

Y tras apenas 3 días que te han parecido 20, descubres que estás más limpio de lo que te habías encontrado desde que llegaste a India, que puedes ver más horizonte que bajo la capa de smog de Delhi y que de pronto parece que brillas con millones de colores

O quizá no solo lo parece.

Mujeres Ganges

Si quieres saber qué ver en un viaje a India en un mes, click aquí

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5 Responses

  1. Sara dice:

    ¡Hola Dani! ¡Qué bien te lo tienes que estar pasando descubriendo lugares así! Leyéndote en este post me han dado ganas de poder teletransportarme ahí. Por cierto, me encantan las fotos y el colorido que tienen.

    ¡A seguir disfrutando! ¡Un abrazo desde Valencia! 😉

  2. si, si, si, 100% así! Rishikesh y el sur de India son lugares que llevan otro ritmo. Y la sensación de llegar después de haber estado en Delhi, Varanasi y Agra, es la de llegar a…. bueno, exactamente lo que describes, no habría mejores palabras para hacerlo.

  1. febrero 21, 2016

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  2. mayo 9, 2016

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