Luces y SOMBRAS de Varanasi

Voy a decir algo que a muchos sorprenderá: Varanasi no me gustó. No me gustó casi nada…aunque fue necesario visitar Varanasi.

*NOTA: esto es un post subjetivo, en eso baso (casi todo) lo que voy a decir.*

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Para las alturas a las que Varanasi me vio entrar en él, ya llevaba unos cuantos kilómetros y ciudades  de India, con las sagradas Mathura y Vrindavan, la inmensa Delhi, Rishikesh, la Amiritsar de los sikh y los territorios de Kashmir. Es decir, ya me había hecho una idea de varias de las caras de India.

Varanasi aportó una cosa: el valioso concepto hindú de la muerte y su significado en el hinduismo. Presenciar y escuchar los motivos de una cremación fue una experiencia fuerte y chocante, pero fue, precisamente ese, el momento más especial de la ciudad: a ella van miles de hindúes a ser cremados, purificados mediante el fuego, para conseguir la liberación de su alma (Nirvana).

La muerte y el hinduismo

La muerte implica una cosa para el hinduista: final de un momento para dar comienzo a otro, una concatenación de vidas, de reencarnaciones (samsara). La esencia de la siguiente vida depende de tu karma, tu “balance” de “lo bueno y malo” acumulado durante tu vida, lo cual te dará una encarnación apropiada a ese karma. Salvo que termines con el ciclo mediante la ceremonia de purificación, que es la cremación.

La ceremonia de la cremación es la siguiente: se viste de blanco al difunto, se le conduce en una cama de flores hasta el Ganges y se le lava por última vez ahí para después, cremarlo. Puede ser mediante madera o mediante proceso eléctrico, más barato que la opción de la madera (pero menos simbólico). Hay dos partes, el tórax en el hombre y la pelvis en la mujer que, tras varias horas, no se queman del todo, con lo que se acaban entregando al Ganges .

Excepciones en la cremación:

Hay sólo 5 clases de personas que no necesitan ser cremados por estar en un estado ya de pureza:
Las mujeres embarazadas.
– Los niños
– Los muertos por cobra (símbolo de Shiva).
– Los leprosos.
– Los sadhus (hombres santos).
Ellos son directamente entregados al Ganges como he explicado antes.

Esto, aunque va a parecer un poco heavy dicho así, pero convierte al Ganges en un tránsito constante de cuerpos.

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En cuanto al resto… Varanasi me transmitió algo que no había notado (ni he notado después) en otras zonas de India: una atmósfera agobiante y muchas sombras. Varanasi tiene luces, pero sobre todo tiene sombras.

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La energía que transmite (y no fue notado solo por mi) es algo turbia y densa… Tan turbia como lo podría ser su río. Un Ganges que descubrimos limpio y ágil en su inicio aparecía oscuro, sucio y denso en Varanasi.

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Recorriendo sus calles y callejuelas (muchas), sus ghats, sus animales, sus gentes… vimos que el número de seres (personas, perros…) con signos evidentes de enfermedad era mayor aquí que en otras ciudades. Parecía como si la decadencia fuese una de las claves de la melodía de la ciudad. (Y no solo de enfermedad, pues pude presenciar algunos ejemplos de maltrato infantil que no he visto en otros lados, por ejemplo…)

Hay algo que se dice mucho que es que Varanasi impacta porque es India concentrada en una sola ciudad… Lo dudaba cuando llegué a ella tras visitar otras zonas y en conversaciones con gentes del sur, centro y norte he recibido el siguiente mensaje: Varanasi no es la esencia de India. Es una de las esencias, quizá, pero no es el resumen de India. Eso es quedarse muy corto en la definición.

No obstante, la gente seguía sus ritmos, la vida transcurría con la normalidad en torno a los ghats, como los baños de limpieza simbólica en el Ganges.

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Las ceremonias de acción de gracias a la Madre Ganga, como ya vimos en Rishikesh (aunque he de decir que estos últimos fueron más “alegres” )

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La inevitable costumbre de los indios de dormirse en cualquier lugar, posición y momento.

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Y la eleaboración de las telas que desbordan de colores colgadas en los cientos de puestos que se pueden encontrar por sus calles.

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En esta ciudad donde es principalmente venerado el dios Shiva, que con su danza frenética destruirá el universo y lo preparará para una nueva era, sin duda la energía va en total consonancia con ese significado destructor. Varanasi baila su danza de muerte para traer la purificación del alma a sus peregrinos moribundos… pero esa energía desatada, para mi,  tiene un halo denso y oscuro. O al menos eso fue lo que nuestros sentidos percibieron.

Salir de ella, fue como volver a respirar. Y vaya que sí. Respirar en mitad de un sueño, un sueño materializandose, el sueño de Auroville.  

Pero eso será en la próxima historia. 

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8 Responses

  1. Claudia dice:

    Pues oye, que no creo asuste mucho lo que dices a alguien que haya estado por allí. Nadie puede negar que Varanasi es una ciudad difícil de “digerir” y yo, tres años después, no puedo aún catalogar mi experiencia. Pienso que simplemente fue “eso”, una experiencia más, eso sí, acojonante.

    ¿Volvería? La verdad es que no. ¿La recomendaría? mmm… No lo sé.

    ¡Abrazaco!

    • DaniKeral dice:

      Hola Claudia!! Jeje, no te creas, que cuando estuve en su día y puse un mensajito críptico por face, hubo unos cuantos comentarios defendiéndola. Pero vamos, yo estoy como tú… ¿la recomendaría? Mmmmpseenoseée quizá. 1 día. No más.

  2. Patri dice:

    Muy bien contado, Dani. Me has transmitido esas luces y sombras, que acentúan aún mis dudas sobre si estaré preparada o no para India… Creo que aún tengo otros destinos prioritarios. Pero toda una experiencia sin duda, si no hubieras ido no lo hubieras sabido. ¡Un abrazo!

    • DaniKeral dice:

      Jeje, desde luego Varanasi no te lo recomiendaría… na más que para un día. Y punto. Pero del resto de India… sí, hay cosas muy buenas!

  3. David dice:

    Buen artículo amigo, como ya te dije a mi me encantó, quizás vaya otra vez y me pase todo lo contrario. Lo que tengo claro que aunque sean dos días, todo el mundo debería de ir.

    • DaniKeral dice:

      David!!! Jeje, sí, estaba esperando a ver que te parecía. Y estoy de acuerdo, hay que ir para vivir la experiencia, se aprenden cosas importantes pese a todo lo que se percibe. Pero yo recomendaría un día y un puquitín (que es lo que me habría bastado a mi, jeje)
      Abrazote!!

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