El FIORDO de MILFORD SOUND: por esto fui a NUEVA ZELANDA

A veces ocurre que tenemos tantas expectativas puestas en un lugar, que un miedo imperceptible e inconfesable, casi irracional, recorre nuestras mentes cuando nos dirigimos a su encuentro. Esa pequeña voz tiene una función: hacer que la posible desilusión no alcance unos niveles demasiado peligrosos.
Esa vocecilla me ha hablado varias veces durante mis viajes (como en Yosemite o Yellowstone, durante mi road trip por la Costa Oeste de USA), pero una de las más intensas me ocurrió en Nueva Zelanda. Tenía muchísimas expectativas puestas en un destino en el que, dicen, está una de las rutas de carretera y trekking más espectaculares del mundo: el fiordo de Milford Sound.

Milford Sound

 

Allí fui con mis ilusiones y mi vocecilla compitiendo dentro de mi cabeza. Y, como ocurrió en USA, solo una de ellas fue la que ganó.

El fiordo de Milford Sound

Milford Sound en primera persona

El fiordo de Milford Sound se encuentra al suroeste de la Isla Sur de Nueva Zelanda, en la región llamada Fiordland. Todo este territorio es un conjunto de antiguos valles glaciares conquistados por el océano y muchos lo consideran la zona más bella de toda Nueva Zelanda. 

Ansioso por verlo con mis propios ojos, decidí salir a la aventura, buscando por todos los medios tener mi propio coche. Esto que te voy a contar es la historia de aquel viaje.

Todo comienza en Queenstown, tras conseguir una buena oferta de alquiler con la compañía Omega. Tras un par de horas de colinas, pueblos minúsculos y campos de cultivo, llego hasta la ciudad de Te Anau, la última antes de Milford Sound.

Desde Te Anau el paisaje comienza a cambiar. De los campos de cultivo y praderas se pasa a los lagos y montañas que caracterizan el panorama escarpado de Fiordland. Los carteles que indican la presencia de varios de estos lagos se suceden a lo largo de la carretera, siendo el gran lago Te Anau el que me acompaña durante el primer tramo de conducción.

Milford Sound

El trayecto ofrece un bonito panorama pero de momento no es algo que merezca el calificativo de “una de las más espectaculares del mundo”. Esto comienza a cambiar cuando el trazado se aleja del lago y se interna en el primero de los valles. Es en ese momento cuando Fiordland empieza a mostrar algunas de sus cartas: un gran valle de suelo color verano se abre ante mis ojos para, pocos minutos después, dar paso a la espesura del bosque neozelandés.

Los restos del pasado glaciar se observan en los pequeños lagos que se van sucediendo a lo largo de la carretera, siendo el pequeño Mirror lake uno de los más interesantes, con sus aguas limpias y reflectantes. Pero si he de quedarme con alguno, es con el lago Fergus, agazapado en toda su longitud contra la falda de la montaña y el bosque prácticamente surgiendo de su orilla.

Milford Sound lakes

Poco después del Fergus, nos encontramos con The Divide, punto de comienzo (o final) de la famosa ruta de varios días llamada Routebourne track. Desde The Divide se puede subir también al Key Summit, lugar desde el que se puede ver una de las panorámicas más espectaculares del lugar.

Por fin, pasado the Divide, coincidiendo con el momento en que la carretera vira hacia el oeste para dirigirse hacia Milford Sound, es cuando comienza a aparecer la carretera que tanto andaba buscando. Antes había cruzado lagos, bosque y ríos, pero ahora, en la confluencia con un nuevo valle, es cuando la carretera se convierte en montaña rusa, en el espectáculo que tanta fama se había ganado.

Desde una altura que cuesta creer, ya que en el trayecto no había habido grandes subidas, una gran brecha rodeada de montañas se abre ante mis ojos. El coche se mueve por ella como un pequeño insecto, por el borde de unas montañas que ahora se han convertido en titanes de piedra. Conforme avanzo, la carretera va desciendo hasta ponerse a la altura del río que cruza la garganta. Las paredes de piedra gris conservan un musgo y un verdor que antes no existían y señales de peligro en la calzada avisan de que hay zonas con riesgo de desprendimientos. Esta parte de Fiordland se agita con vida propia.

Milford track

Los valles adquieren magnitudes y colores épicos, la niebla acaricia la ladera de las montañas y los keas, los loros nativos de Nueva Zelanda, se dejan ver en cuanto sales del vehículo para poder sacar unas cuantas fotos. Como una melodía que avanza en un crescendo progresivo, el paisaje se va volviendo cada vez más intenso, más impactante. Sientes que todavía algo aun más grande te está esperando y esa sensación se confirma cuando te frenas de golpe frente el Homer tunnel, una rudimentaria brecha en la montaña, de paredes más próximas a las de una mina que a las de un túnel para el paso de vehículos. Algo se esconde detrás de esa pared, algo que mucho tiempo atrás llevó a unos cuantos hombres a cavar en la dura piedra para llegar al otro lado de la montaña.

Milford Sound-4

El Homer tunnel es la única vía de acceso por tierra hasta el fiordo de Milford Sound, y pensar en ello le da un tono aun más épico a la aventura. Tras esperar turno para cruzar el túnel (solo puede pasar una hilera de coches en una dirección), por fin penetro en la montaña. Dos minutos en casi oscuridad me llevan al valle que está oculto al otro lado y, en cuanto la luz regresa, por fin lo entiendo todo: un valle aun más profundo que cualquiera de los que había cruzado hasta ahora aparece frente a mi. Las montañas han duplicado su altura y el verde del bosque se observa, minúsculo, al fondo del valle. Tras 30 minutos de descenso, la carretera llega a su fin. Solo quedan el mar y el barco que me llevará a las entrañas de Milford Sound.

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Desde el embarcadero, el fiordo de Milford Sound se extiende hacia el noroeste a lo largo de casi 10 kilómetros. Para poder recorrerlo es muy sencillo, solo tienes que contratar el paseo con alguna de las varias empresas que operan aquí.

Cambiado el coche por el barco, comienzan las dos horas más espectaculares que llevo vividas en mi viaje por Nueva Zelanda. Las inmensas moles de piedra se levantan por todos lados, con cientos de cascadas soltando agua al fiordo (aunque no llevaban tanta como correspondería debido a la ausencia de lluvias). Los barcos de otras compañías son juguetes en miniatura al pasar cerca de las paredes del fiordo.

Milford Sound-9

 

Fiordo de Milford Sound

Arcoiris producidos por el spray de la caída del agua de las cascadas nos envuelven cada vez que nos acercamos a una para poder verla de cerca, focas que toman el sol sobre las rocas, aves marítimas siguiendo nuestra estela…

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El paseo es un espectáculo constante, pero el broche llega casi al final del recorrido, cuando un par de delfines aparecen en nuestra proa jugando con el barco. 5 minutos en los que los habitantes marinos le quitan el protagonismo a las altas paredes verticales.

Milford Sound-8

Nada más bajar del barco una sensación de placer inabarcable inunda mi pecho, tanto que tengo ganas de contárselo al mundo. Y eso es lo que hago, en un vídeo en directo que subo a las redes sociales. Mi voz y mi expresión lo expresan con toda claridad.

El resto del día lo paso subiendo a montañas de los alrededores para poder captar con mis sentidos todo lo que pueda de aquel lugar tan difícil de creer. Llega la noche y decido refugiarme en uno de los varios campings de la zona, rodeado de las mismas montañas que me vieron cruzar durante la mañana con los ojos llenos de ilusiones. Las miro. Me miran. Me preguntan, con el silencio con el que habla una montaña, si mis ilusiones quedaron satisfechas. No respondo, me tumbo en la tienda y comienzo a dormir. Mi respuesta llega más tarde: aquella noche sueño tan fuerte con lo vivido durante ese día, que mis sueños hacen eco, esparciendo sus imágenes a lo largo del valle

Datos de interés:

Cómo llegar al fiordo de Milford Sound:

En coche: para llegar en coche hay que dirigirse desde Queenstown hasta Te Anau (carreteras 6, 97 y 94), lo cual lleva unas dos horas de trayecto.
IMPORTANTE: este es el último lugar en el que se puede recargar gasolina y el camino hasta el fiordo nos puede llevar, como mínimo, dos horas de ascensos y descensos (sin contar con los desvíos que hagamos por carreteras accesorias).

En autostop es posible llegar aunque quita mucha más libertad para parar y disfrutar de los muchos lugares interesantes de la ruta.

En transporte público, lo más sencillo es contratar el transporte con la propia compañía con la que se vaya a hacer el crucero para ir y volver en el mismo día. Suelen salir desde Te Anau y desde Queenstown (el precio del pack completo es de unos 170 NZD y unos 175 NZD respectivamente).

Precio crucero Milford Sound:

Yo lo hice con la empresa Cruise Milford, con un barco más pequeñito que el resto pero con un servicio y una atención geniales (¡con café y cookies a granel!).

Milford Sound-11

Hay varias horas de salida durante el horario de mañana, las cuales tienes que contratar con antelación para poder tener una plaza en uno de los barcos. El precio del crucero por Milford Sound es de 90 NZD para adultos y 18 para niños para las dos horas de trayecto.

Dónde dormir en Milford Sound:

En el propio embarcadero de Milford hay un lodge, con precios algo elevados. En el camino a Milford hay una gran cantidad de campings que rondan los 10-15 NZD. Yo dormí en el último del camino hacia el fiordo de Milford Sound, poco antes de The Divide.  Un lugar perfecto entre montañas y rodeado de denso bosque milenario.

Milford Sound

Conclusiones

Hay bastante gente que, por falta de tiempo en su viaje, opta por no ir a Fiordland. Esta es, para mi, una de las peores decisiones que se pueden tomar en un viaje que implica tanta inversión de tiempo y dinero. El fiordo de Milford Sound está ahora mismo en el top de los lugares que he visitado durante mis viajes, tanto por la carretera que lleva hasta él como por el fiordo en sí mismo.  Lo único que me quedó por hacer fue el Milford track que, como explico en esta otra entrada, hay que reservar con varios meses de antelación. Yo lo tengo muy claro, cuando vuelva a pisar Nueva Zelanda, Fiordland será uno de los lugares a los que volveré. 

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10 Responses

  1. Francisco dice:

    ¡Qué grande eres Dani!. Como te lo trabajas. Qué bien lo explicas. Estupendas fotos. De mayor, quiero decir de joven, quiero ser como tu. Un abrazo.

  2. Increíbles paisajes de ésta zona!!! Veo que si alguna vez visito Nueva Zelanda no me puedo perder MILFORD SOUND, gracias por descubrirme lo!! 😊😊😊

  3. Creo que a mí este fjordo también me hará ir a Nueva Zelanda 😉

  4. Recién llegada de la locura de Florencia un lugar así me parece aún más alucinante. Qué bueno es seguir emocionándose al llegar a esos destinos soñados.Nunca había oído hablar de Milford Sound y me encanta seguir descubriendo NZ con tus relatos. Abrazos!!

    • DaniKeral dice:

      jeje, bienvenida Maru!!! Jeje, efectivamente, es tan bonito emocionarse con nuevos destinos que creo que es la razón por la que muchos viajamos 🙂 Abrazote!!

  5. EMDP dice:

    Impresionante, muy buenas fotos a la vez que descrito, sin duda tengo que ir a experimentar ese sentimiento!!!

    • DaniKeral dice:

      Buenas EMDP, gracias por tu comentario. ¡Este lugar del mundo es tan increíble que merece la pena recorrer medio mundo para sentirlo!

      ¡Un abrazo!

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