La CARRETERA del MUNDO OLVIDADO y el pueblo que se hizo REPÚBLICA

A cien metros de la carretera, un hombre yace enterrado en el lugar exacto en el que murió.   “Josh Morgan,  3 de marzo de 1893, fallecido a la edad de 35 años ” se puede leer aun sobre su cruz.  Lo que salvó a este hombre del olvido fue un gesto que él nunca habría definido como heroico: abrir por primera vez la ruta que hoy recibe el nombre de “Carretera del Mundo Olvidado”.

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Nueva Zelanda tiene lugares que te dejan sorprendido por su naturaleza extrema como el Parque de Tongariro . Pero también existen lugares donde la realidad y la fantasía se mezclan sin saber bien dónde delimitarlas. La Carretera del Mundo Olvidado es uno de ellos. Hoy te invito a recorrer una tierra de aldeas fantasma, agujeros de Hobbit y pueblos que se proclamaron República Independiente.

La carretera del Mundo Olvidado y la República Independiente de Whangamomona.

La Carretera del Mundo Olvidado

Corrían los últimos años del siglo XIX. Los colonos europeos buscaban nuevas tierras en busca de oro y terrenos cultivables y en la zona de Taranaki, al oeste de la isla norte, se trazaron los primeros caminos ecuestres para atravesar una zona salpicada de numerosos accidentes geográficos. Con el tiempo esos caminos se convirtieron en la actual New Zealand State Highway 43 o Forgotten World Highway, la Carretera del Mundo Olvidado, que une los pueblos de Stratford y Taumaranui a lo largo de 150 kilómetros.

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Stratford, localidad cercana al volcán Taranaki, es el punto de partida de mi ruta. Este pueblo recibe su nombre en honor a Shakespeare (nacido en Stratfod-upon-Avon) y en él casi todas sus calles tienen nombres de personajes del autor inglés. Ya en la carretera, el comienzo del trazado está rodeado de pequeñas aldeas con amplios campos, salpicados de colinas, vacas y ovejas. Conforme se avanza , los signos de presencia humana se reducen hasta llegar al mínimo exponente: la carretera y la vieja vía del tren -ahora abandonada- que la sigue en paralelo.  Al mismo tiempo, comienzas a darte cuenta de que, en efecto, conducir por esta carretera es como entrar en otro mundo.

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Tras los primeros kilómetros comienzan a aparecer los desniveles. Como si de una montaña rusa se tratase, el trazado se vuelve sinuoso y plagado de altibajos con un paisaje que obliga a parar a cada kilómetro para tomar fotografías de sus espectaculares vistas. Los collados de Strathmore, Pohokura y Whangamomona permiten ver el panorama escarpado de una tierra que fue difícil de domar según cuentan los carteles informativos situados en sus cimas.
Tras superar estas elevaciones, volvemos a encontrar indicios de asentamientos humanos hasta llegar al lugar que requerirá de toda nuestra atención: la república de Whangamomona. 

La República de Whangamomona.

La vida en el pequeño pueblo de Whangamomona nunca fue fácil. Sus primeros habitantes llegaron a la zona en 1895 y, en pleno crecimiento, vio como su población mermaba a causa de la Primera Guerra Mundial (murieron 51 hombres). Situado a medio camino entre Stratford y Taumaranui, el ferrocarril llegó a comienzos de los años 30, lo cual ayudó a su recuperación. Sin embargo, debido a su alejada situación volvió a decaer cerrando su escuela y su oficina de correos.

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Pero lo más característico de la historia de este pueblo ocurrió en 1989.  Ese año el gobierno neozelandés decidió cambiar los límites entre comarcas,  dejando a  Whangamomona fuera de la región de  Taranaki, a la que siempre había pertenecido. Indignados, sus escasos habitantes salieron a la calle el 1 de noviembre, declarándose a si mismos República de Whangamomona. Este acto, aunque tenía el fin de ser una protesta puntual, se convirtió en tradición anual, pasando a celebrarse cada dos años a partir de 2001.

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Este curioso acontecimiento histórico se ha convertido en la mejor forma de atracción de turismo para un pueblo con riesgo de convertirse en pueblo fantasma. El tesoro más preciado para el viajero que llega a la República de Whangamomona es el sello que se puede imprimir en el pasaporte por 2 NZD. El centro de gobierno es el hotel de Whangamomona, un lugar donde se puede ver el sentido del humor de sus habitantes a través de los carteles colgados por las paredes. Los escasos edificios de esta población son pequeñas piezas de museo, la mayoría con una placa explicativa. Whangamomona es único, de hecho está en la lista mundial de micronaciones.

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El agujero de hobbit, el pueblo fantasma y la garganta de Tangarakau.

Tras dejar la República de Whangamomona el panorama se amplía. Las granjas aparecen ante nuestros ojos, rodeadas por un mar de colinas. Pequeñas murallas naturales de cipreses se reparten por el paisaje donde el verde lo tiñe todo. La luz, los edificios, incluso el aire te transportan a una época pasada, de colonos y colonizados. Este lugar detuvo sus relojes hace mucho tiempo e incluso hace que te sientas extraño, anacrónico.

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En este ensueño temporal, regresan las curvas y con ellas, un curioso cartel aparece a un lado de la carretera, el cual atrae toda mi atención: “Pueblo fantasma de Tangarakau”. 6 kilómetros de pista de grava conducen a un pequeño asentamiento de apenas dos casas y un camping. Sorprende descubrir que este lugar fue una vez el hogar de 1200 trabajadores del ferrocarril entre Stratford y Tamaranui.

De vuelta a la carretera, apenas un kilómetro después nos encontramos con el agujero del hobbit o Moki tunnel, un rudimentario tunel excavado en la piedra y que permite atravesar al otro lado del valle. Pasado el simpático cartel que nos dice que estamos saliendo del área de Whangamomona, aparece una bifurcación. Hacia la izquierda, un camino de grava conduce, tras 15 kilómetros, hasta las Mount Damper falls, las cuartas más grandes de isla norte con cerca de 90 metros. Si continuamos por la carretera alcanzaremos la sorprendente garganta de Tangarakau.

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El Tangarakau es uno de los ríos principales de la zona. Como ocurría con la carretera hacia las Damper Falls, el tramo que surca la garganta de Tangarakau, declarada reserva natural, pasa a convertirse en pista de tierra durante 15 kilómetros.

Rodeado por enormes paredes y la frondosa vegetación nativa, este tramo muestra una cara totalmente distinta de la Carretera del Mundo Olvidado. En realidad, lo que estamos viendo es Nueva Zelanda tal y como era, ya que las verdes praderas que hemos visto antes son terrenos deforestados, conquistados al bosque nativo (es duro decirlo así, pero es cierto).

En mitad del recorrido, escondido entre la maleza, junto a un puente que cruza el río Tangarakau se haya el hombre que dio comienzo a esta historia. La tumba de Josh Morgan es uno de esos extraños secretos que encuentras durante tus viajes y hace que te des cuenta de la magnitud de lo logros y la dureza de la vida de los humanos que pisaron la Tierra antes que nosotros

Forgotten world highway

Pasada la garganta de Tangarakau, el camino continúa regalando paisajes hasta llegar al pequeño pueblo de Taumaranui, punto final de la ruta. En total han sido 7 horas de viaje, 7 horas de desplazamiento espacial y temporal por una zona en la que  solo estás tú, los paisajes y los escasos humanos que habitan la tierra…

En un mundo donde la realidad a veces nos invade con demasiada violencia, adentrarse por lugares que aun conservan la magia de un tiempo pasado (o incluso imaginado) se convierte en algo necesario. La Carretera del Mundo Olvidado  quizá existe por esa razón. 

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10 Responses

  1. unmundopara3 dice:

    Una vez más, has conseguido alimentar mis ganas de NZ. Este lugar me parece de lo más interesante, digno del guión de una película y por supuesto lo del sello en el pasaporte me parece de lo más auténtico.
    Buen post compi!

  2. Muy chulo! Me chifla de la republica de Whangamomona jeje muy curiosa

    • DaniKeral dice:

      jeje, estaba deseando llegar al pueblo para ver qué se cocía por allí. Ahora solo quiero visitar el resto de micronaciones del mundo XD

  3. Ese cartel de despedida de Whangamomona es genial 🙂 Otro lugar increíble en una parte del mundo lejana que no deja de sorprender.
    A seguir descubriendo NZ contigo!

    • DaniKeral dice:

      jeje, fue un rincón increíble de descubrir, la verdad. A ver si puedo seguir contandoos cosas chulas!

      Un abrazote!!

  4. Curioso, curioso todo!!!! 😮😮😮 Yo también quiero un sello de República de Whangamomona en mi pasaporte, molaaaaaa!!!!

  5. Vocación Viajera dice:

    Genial el artículo. Enhorabuena! Me has dejado con ganas de saber más detalles. Nueva Zelanda debe ser una maravilla.

  1. mayo 11, 2017

    […] como las bellezas que se encuentran durante su trayecto. Localizada al oeste de la Isla Norte, la carretera del Mundo Olvidado atraviesa una zona de sinuoso e irregular trazado, con pequeños puertos de montaña desde los que […]

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